Arquitectura y construcción incas

abanico de fusión glacial del río Patakancha, así como su extensa, hermosa y aún cultivada andenería inca. Ollantaytambo posee uno de los más conservados, sino el mejor, de los paisajes incas. La carretera, si se construye como ha sido planificada, sin duda alterará, y probablemente destruirá, este paisaje. La carretera tiene, con seguridad, una justificación económica y es bienvenida por un significativo porcentaje de la población de Ollantaytambo; otros residentes, sin embargo, se oponen al proyecto, pues reconocen que el antiguo paisaje cultural también tiene su valor económico —tanto por su tierra agrícola como por su atracción turística—, histórico y cultural. El autor tiene la esperanza de que la publicación en español de este libro alcance una mayor audiencia que la que ya tiene la versión en inglés y que contribuya a una apreciación más profunda de la herencia cultural inca en Ollantaytambo y de las amenazas crecientes que se ciernen sobre ella. No es su intención abogar por la paralización del desarrollo de Ollantaytambo, pues su gente, en particular los jóvenes —y piensa en este momento en sus ahijados, Jean-Luis y Pamela— merecen poder vivir en el siglo XXI sin tener que buscar fortuna necesariamente en las grandes ciudades o más allá sino encontrando esas posibilidades en su propio poblado; por lo que sí aboga es por una visión equilibrada entre el desarrollo económico y la preservación de la herencia cultural. Dentro de esta óptica, una alternativa para el nuevo trazado de la carretera podría ser construirla sobre las actuales vías del tren. El impacto de esta alternativa podría ser tolerable, pero por desgracia, esta es también la alternativa más costosa. No existen respuestas sencillas para los problemas de preservación de los recursos culturales y naturales en general. En las actuales economías postcoloniales y globalizadas, con el turismo considerado como una de las mayores industrias mundiales, «[...] tanto el potencial para el conflicto cultural, la transformación del espacio y del lugar, como los efectos en los ambientes construidos y naturales se encuentran todos enmarcados [...] en una industria del turismo que posee su propia cultura [y] que está redefiniendo el mundo y como éste luce, funciona y qué significa» (Robinson 2001: 55). El que esta cultura termine por «arrasar» o no a Ollantaytambo depende de cómo las diversas partes involucradas —los pobladores de Ollantaytambo, el Instituto Nacional de Cultura (INC), el gobierno central y las autoridades regionales, así como los intereses 8

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