Arquitectura y construcción incas

destinaban al aprovisionamiento de los pobladores de la zona en que se encontraban (Rowe 1946: 266-267; Cobo 1964 [1653]: vol. II, libro XII, cap. XXX, 124-126). Por encontrarse en el centro de un área altamente productiva, Ollantaytambo tenía su sección definida de instalaciones de almacenamiento. Numerosos depósitos, grandes y pequeños, todavía se aferran precariamente a las laderas tanto del cerro Pinkuylluna (Fig. 1.17) como del Bandolista. Debido a que Ollantaytambo era la propiedad personal de Pachakuti, estos depósitos debieron de haber contenido la producción de sus campos. Esta posible función y uso serán considerados en un capítulo posterior. Fig. 1.17. Depósitos en el cerro Pinkuylluna. LAS CANTERAS DE KACHIQATA [...] con ser estas piedras de tan extraña grandeza, están labradas muy primamente, galanas y tan sutilmente asentadas unas sobre otras sin mezcla, que apenas se ven las juntas. Cobo, Historia del Nuevo Mundo El extraordinario trabajo de mampostería de piedra cortada que caracteriza la arquitectura inca, tanto monumental como pública, y que tan elegantemente se muestra en Ollantaytambo, no era, de manera presumible, parte del repertorio de los constructores incas anteriores al reinado de Pachakuti. Se dice que fue él quien lo introdujo luego de haber visto el maravilloso trabajo de mampostería en Tiahuanaco: «Llegó Pachacútic a ver los soberbios edificios de Tiaguanaco, de cuya fábrica de piedra labrada quedó muy admirado por no haber visto jamás tal modo de edificios, y mandó los suyos que advirtiesen y notasen bien aquella manera 59

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