Las fuentes ubicadas dentro de la fortificación que domina Manyaraki se alimentaban mediante un canal expresamente construido para tal fin. Este canal, el que aún puede seguirse por más de 2 kilómetros, corre paralelo al que alimenta las fuentes de ’Inkawatana, pero a una elevación menor. LOS DEPÓSITOS Estaban hechos por mando del Inca grandes depósitos y graneros, que los indios llaman colcas, en todas las provincias del Perú, en que se encerraban y guardaban los tributos y hacienda del rey, y de la religión. Cobo, Historia del Nuevo Mundo Para los españoles del siglo XVI, el sistema de almacenamiento era uno de los logros más importantes del imperio inca. Los cronistas manifestaban su impresión por el gran número de grandes e imponentes depósitos; por la riqueza de las provisiones, ropajes, armamentos y materia prima almacenados, así como por la manera ordenada en la que estos depósitos se administraban (Sancho 1938 [1534]: 179; Cobo 1964 [1653]: vol. II, libro XII, cap. XXX, 124-126; Pizarro 1986 [1571]: 99-100). Las riquezas acumuladas en ellos debieron de haber sido verdaderamente fabulosas. No solo fueron suficientes para mantener dos ejércitos incas durante la lucha por el poder entre los dos medios hermanos Waskhar y ’Ataw Wallpa antes de la llegada de los españoles, sino que, además, el sistema de almacenamiento incaico se encontraba funcionando aún lo suficientemente bien en 1548 como para alimentar un ejército español en Jauja durante siete meses (Cobo 1964 [1653]: vol. II, libro XII, cap. XXX, 126). Estos depósitos fueron especialmente construidos para el sostenimiento del aparato religioso, del Inca, el Estado y de los individuos comunes. Los bienes almacenados en los depósitos religiosos eran usados exclusivamente para el mantenimiento de los santuarios y el clero, así como para los rituales y ceremonias. El Inca usaba los bienes de sus propios depósitos para el mantenimiento de su corte y el de su momia después de su muerte. Él distribuía regalos como premio por servicios distinguidos a su persona o al Estado, o para comprar favores de líderes importantes. Con los bienes amasados en los depósitos del Estado, el Inca sostenía sus ejércitos, redistribuía las provisiones necesarias entre sus súbditos en tiempo de calamidad o las requería para ostentación de grandeza en tiempo de bonanza. Las provisiones de los depósitos comunales, bajo el control de los señores o administradores locales, se 58
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