una vivienda. Un peñasco tallado, similar a la wak’a cerca de Choqana, se ubica en el estrecho de Wayraqpunku, hacia el oeste. Fig. 1.11. Una gran piedra tallada, cerca de Choqana. Las prácticas religiosas incas incluían la veneración de objetos naturales no modificados por el hombre, tales como rocas, manantiales, ríos, cuevas, colinas y planicies (Niles 1987: 173). Con seguridad había muchos otros objetos y lugares sagrados en Ollantaytambo o en sus cercanías, más de los que pueden ser identificados hoy en día. Las wak’a en Cuzco y sus alrededores se encontraban a lo largo de zeq’e (líneas) que partían del Templo del Sol hacia las cuatro partes del imperio. Estas líneas proveían no solo rutas procesionales sino, además, sistemas para la atención y mantenimiento de los lugares sagrados a lo largo de los mismos, puesto que cada línea era responsabilidad de una parcialidad o familia específicos del Cuzco (Cobo 1964 [1653]: vol. II, libro XIII, cap. XIII, 169; Zuidema 1964; Rowe 1980: 66). Hay fuertes indicios de que el sistema de zeq’e no solo se limitaba al Cuzco, sino que fue usado como un principio de planificación general aplicado a otros asentamientos incas (Polo de Ondegardo 1872 [1571]: 17-18). Sin embargo, no se conoce si el sistema de zeq’e era también parte de la parafernalia de las propiedades reales. Si tal sistema fue dispuesto en el sitio de Ollantaytambo, probablemente fue implementado cuando Manqo ’Inka lo hizo capital. Por el momento, no existe información disponible acerca de la disposición u organización de los lugares sagrados en el complejo. LOS ANDENES 51
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