Arquitectura y construcción incas

características particulares del sitio merecerán una atención más detallada en un capítulo posterior. LOS LUGARES SAGRADOS Se desconoce cuál era el significado ceremonial que tenía Ollantaytambo para los incas. Cobo describe al menos una ceremonia en la cual Ollantaytambo figura de manera prominente. En el sexto día luego de la luna llena del segundo mes, las cenizas de los sacrificios previos eran lanzadas ceremonialmente en el Huatanay, en el Cuzco. El Inca ordenaba, entonces, que 200 indígenas, armados con bastones, siguieran las cenizas río abajo hasta llegar a Ollantaytambo. Su misión era retirar de las orillas cualquier rastro de ceniza que pudiese quedar atrapado. Una vez que estos hombres llegaban a Tambo, encomendaban las cenizas al río Urubamba y luego descansaban y bebían por dos días continuos antes de regresar al Cuzco (Cobo 1964 [1653]: vol. II, libro XIII, cap. XXVI, 213-214). El relato que hace Garcilaso de la Vega acerca del papel de Ollantaytambo es aún más enigmático. Cuenta Garcilaso que, cuando los reyes incas morían, sus cuerpos eran embalsamados y colocados frente a una efigie del Sol en el Qorikancha, en el Cuzco, mientras que sus vísceras eran enterradas en el templo de Ollantaytambo (1976 [1609]: vol. II, libro VI, cap. V, 18). Dado que se conoce que las momias reales se depositaban en sus respectivos palacios —y no en el Qorikancha como relata Garcilaso— es más probable que se deba considerar su comentario como fantasioso. Cualquiera que fuese la función religiosa de Ollantaytambo, alberga numerosos centros de adoración, grandes y pequeños. El templo principal, aunque inconcluso, es el que atrae más visitantes hoy en día. Sus seis exquisitamente tallados y ensamblados monolitos (Fig. 3.11) inspiran admiración y reverencia. Este templo es solo uno de los edificios del complejo ceremonial, también llamado la Fortaleza, el cual ocupa un promontorio rocoso del cerro Bandolista, que domina el pueblo y tiene una vista del valle del Urubamba. En la parte superior del área principal del templo, en una depresión ubicada en el mismo promontorio, se encuentra el santuario de ’Inkawatana. Está provisto con fuentes alimentadas por un acueducto de largo recorrido y especialmente construido para surtirlas de agua. Al pie de la Fortaleza, desde Manyaraki e ’Inkamisana, se pueden encontrar, dispuestos en fila, varios santuarios cavados en la roca, caras de roca esculpidas con esmero, obras hidráulicas y otras construcciones. Otros 49

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