Fig. 1.10. El asentamiento de Ollantaytambo, visto hacia el Sur. El sector Qozco ocupa el centro de la fotografía; ’Araqhama y la Plaza de Manyaraki están en la esquina superior derecha. La Plaza de Armas moderna se ubica en la parte superior izquierda. Tanto Hardoy (1976: 474) como Gasparini y Margolies (1980: 71) adjudican funciones ceremoniales o administrativas al sector occidental, y se refieren al sector oriental como a la ciudad propiamente dicha, pero la pregunta principal es la siguiente: ¿fue en realidad una ciudad? En primer lugar, Ollantaytambo era la propiedad real de Pachakuti. Dichos terrenos y su producción eran propiedad personal de su real propietario; por lo tanto se trataba de componentes distintos y separados de las posesiones del Estado (Rostworowski 1970: 159, 258-259). Poco se conoce acerca de la organización, funciones y operación de dichas haciendas reales; sin embargo, se puede asumir que debía haber una residencia real para el Inca y su entorno inmediato, que había espacios para acomodar la nobleza y funcionarios que le acompañaban, y que también existían habitaciones para los sirvientes. Pero, a juzgar por lo que se observa en el sector Qozco en relación con su tamaño y arquitectura, pareciera que Ollantaytambo fue mucho más que solo un lugar de retiro campestre con sus necesarios anexos. Tiene, más bien, el carácter de un asentamiento aglomerado en el cual vivía permanentemente una población de alrededor de 1000 personas. Si bien la propiedad era usada para el disfrute personal del Inca, el entretenimiento de su corte y el beneficio de su panaqa (clan familiar), era también un sitio de producción agrícola y, quizá, de manufactura, con el 47
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx