Arquitectura y construcción incas

entrada a la Plaza de Manyaraki y que pesaba casi 9,7 toneladas métricas. El experimento de acarreo estuvo dirigido por David Canal, un residente de Ollantaytambo, quien estaba a cargo de organizar a la gente y de proveer las sogas necesarias para la prueba. Las instrucciones que se le dieron incluyeron que no podía usar ni rodillos ni troncos dispuestos como rieles, pues contrariamente a lo que piensan algunos investigadores, existen escasas evidencias71 del uso de tales instrumentos en tiempos de los incas. Fuera de eso, no se hizo otra indicación. Con rápidos movimientos, un grupo seleccionado de personas amarró las sogas alrededor del bloque de tal manera que seis sogas salían por los lados del mismo, listas para recibir a la multitud destinada a jalarlo. Cerca de 180 personas, entre hombres y mujeres de la localidad, algunas con sus bebés a cuestas, se alinearon a lo largo de las seis sogas, listos para jalar. Al ritmo de un pututu, un instrumento musical andino hecho a partir de una concha marina, cada uno de ellos jaló fuertemente y la enorme piedra empezó a moverse al parecer sin mucho esfuerzo. El experimento demostró que el hipotético método planteado para acarrear los grandes bloques funciona fácilmente sin necesidad de ninguna tecnología desconocida. El arnés creado por los pobladores no es muy diferente del que propuso el autor, aunque es mucho más simple. El experimento apoyó sus cálculos sobre la fuerza de trabajo necesaria para mover un bloque: cerca de una persona por cada 50 kilopondios. La superficie sobre la cual la piedra fue arrastrada era un pavimento de adoquines de piedra. ¿Cuán diferente fue esta superficie de la usada por los incas en sus caminos? A fin de dilucidar esta interrogante, un grupo de arqueólogos del INC del Cuzco excavó alrededor y debajo de una de las piedras abandonadas72 en la ruta que va de las canteras al área de construcción en los campos entre el río y la Colina-Santuario. Como puede verse en el perfil (Fig. E6), el bloque descansa sobre una capa de aproximadamente 25 a 30 centímetros compuesta por grava compactada, en la que se encuentran empotradas grandes piedras. Estas se hayan en contacto directo con el bloque. Los intersticios entre las piedras parecen haber estado rellenos con arcilla. El hallazgo de un camino consolidado en este lugar sorprendió al autor, quien propuso, como Bengtsson, que entre el rió y la base de la Colina-Santuario no existía ningún paso de transporte bien definido. De manera clara, esta interrogante merece mayor investigación. Pareciera que la superficie encontrada debajo 354

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