Arquitectura y construcción incas

Fig. 15.1. El motivo escalonado tallado en el cuarto monolito del Muro de los Seis Monolitos. Ciertamente, se pueden encontrar muchas muescas en forma de «T» en Tiahuanaco, en particular en el sitio de Pumapunku, donde algunas aún se alinean unas contra otras en bloques adyacentes. Se sabe con certeza que en Tiahuanaco se usaban grapas de cobre insertadas en estas muescas para mantener los bloques unidos, dado que muchas de ellas se han recuperado (Nordenskiöld 1921: 87-97). Como se mencionó en el capítulo 11, este tipo de muescas se encontraron en bloques sueltos provenientes de la iglesia y del monasterio de Santo Domingo en el Cuzco, después del terremoto de 1950. En los restos incas de dicha ciudad, al igual que en Tiahuanaco, la forma de estas grapas no se limitaba a la de la «T», sino que pueden encontrarse en forma de «U», de «Cruz de Lorena», de doble «T» y en otras formas más (Figs. 15.2 y 15.3). Sin embargo, las muescas para grapas en Ollantaytambo pertenecen todas a la forma de «T». Ni en el Cuzco ni en Ollantaytambo estas muescas fueron encontradas en bloques in situ. Todos los bloques con muescas habían sido removidos de sus contextos originales y, como se mencionó antes, no se encontraron las grapas. Desafortunadamente, estos hechos confunden más que aclaran la relación entre quiénes fueron los constructores, quiénes usaron las grapas en Cuzco y Ollantaytambo, y el lugar donde se levantaban los edificios originales. La mampostería de andesita verde fuertemente alterada —con sus bloques de caras perfectamente planas y sus hileras de sillares de igual 310

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx