Incluso Ubbelohde-Doering no pudo evitar la comparación con Tiahuanaco cuando observó estos detalles y el aparejo tanto en el Primer Muro como en el Segundo Muro (1941: 36-37); sin embargo, fue muy explícito cuando afirmó que no había razón alguna para pensar que alguna de estas estructuras en Ollantaytambo precedió a los incas (1966: 251). Una variante de esta argumentación es que los elementos tiahuanacoides fueron traídos a Ollantaytambo por los albañiles mitmaq qolla, es decir, albañiles de los alrededores del lago Titicaca. De hecho, Sarmiento de Gamboa indicó, ciertamente, que Pachakuti trajo trabajadores qolla para construir Ollantaytambo (1943 [1572]: cap. XL, 111-112); por otro lado, la presencia de mitmaq qolla en Ollantaytambo está históricamente documentada. Lo único que habría que determinar aquí es por qué los albañiles de las inmediaciones del lago Titicaca habrían tenido que recordar las técnicas constructivas y decorativas tiahuanacoides cuando nada similar había sido construido por siglos. Si algo de Ollantaytambo recuerda al autor a Tiahuanaco, no es el motivo escalonado, ni la mampostería del Primer Muro y el Segundo Muro, sino las muescas en forma de «T» y la mampostería en hileras regulares de andesita fuertemente alterada. El motivo escalonado fue ampliamente usado por los incas —en Ollantaytambo aparece también en la fuente del Baño de la Ñusta— y no existen razones para creer que se derivó de un motivo tiahuanaco. Los aparejos del Primer Muro y el Segundo Muro son más incaicos que tiahuanacoides, como se demostrará más adelante. 309
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx