Las inclinaciones de los hastiales se encuentran también rebajadas a lo largo de sus pendientes y en su superficie exterior se distribuyen horquillas de amarre —piedras planas con hoyos horadados en ellas— a intervalos regulares. Asimismo, clavos de piedra, paralelos a los hastiales y espaciados de manera regular, sobresalen horizontalmente de la superficie interior rebajada de las inclinaciones. Hacia el exterior hay clavos de piedra, espaciados y colocados a intervalos fijos también a lo largo de las inclinaciones. La reconstrucción de Lee asigna una función específica a cada uno de los detalles de la configuración de los hastiales y de los aleros (Fig. 13.16). Las muescas en las bases de los hastiales reciben una vigueta, la que descansa sobre la cabecera exterior de los muros largos. Las repisas internas reciben la estructura del techo, una serie de trípodes compuestos de maderos redondeados.63 La profundidad del rebajo en la inclinación del hastial se acomoda al grosor de las viguetas, lo que deja la parte superior de estas a ras de su cabecera exterior. Las viguetas, apoyadas en los trípodes, se amarran a los clavos horizontales de la cabecera interior. Las horquillas de amarre en la cabecera exterior sirven para amarrar una estera extendida sobre las viguetas. Dicha estera recibe la cubierta vegetal, la que es cosida a ella. Los clavos exteriores Fig. 13.15. ’Inkawasi, en las montañas de Punkuyoq (fotografía de Vincent Lee). 276
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