largo, los muros resultantes mostraban un limpio patrón de aparejo inglés, con relativamente poco Fig. 12.3. a. Para obtener mayor resistencia, los muros de contención que debían alcanzar grandes alturas se construyeron usando dos o más capas, las que eran ancladas a la inmediatamente anterior mediante piedras salientes desde la capa inferior hacia la siguiente; b. Para dar mayor estabilidad, algunos de los muros altos se escalonaban apoyados sobre la pendiente de la ladera (dibujos realizados por el autor). Fig. 12.4. Para impedir que los adobes o la tapia se disolviesen por el agua absorbida desde la base del muro debido a la permeabilidad del suelo o por la lluvia desde la cima de los muros, las construcciones de tapia y adobe se asentaron siempre sobre una base de piedras unidas con mortero de barro. mortero en las uniones (Moorehead 1978: 69).61 En el otro extremo, cuando se usaban adobes de diferentes tamaños, los muros mostraban un patrón irregular, «parches» hechos de fragmentos de adobes y uniones de hasta 13 centímetros de espesor (Moorehead 1978: 82). Con todo, se necesita una investigación más profunda para determinar cómo aparecen estas variaciones en el acabado de los muros de adobe en Ollantaytambo. 257
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