En la tradición española, los muros de tapia eran construidos mediante el llenado con barro y tierra del espacio entre dos tablas o encofrado y, luego, el apisonado de este material. A continuación, las tablas eran levantadas para construir una nueva hilada y se repetía el procedimiento, de manera que esta nueva capa era compactada sobre la anterior, con lo cual se alcanzaba la altura deseada. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, los carpinteros incas no fabricaban tablas o planchas. ¿Cómo, entonces, erigían los muros de tapia? Cobo provee una pista: «Sacábanlas [las paredes] muy derechas y lisas, porque arrimaban a los lados en lugar de tapiales de madera mantas y cañizo, y luego los enlucían con el mismo barro» (1964 [1653]: vol. I, libro XIV, cap. III, 241). En este pasaje, Cobo se estaba refiriendo a la construcción en la costa, no en la sierra. Sin embargo, es muy posible que una técnica similar fuese usada en Ollantaytambo, pues, como se discutirá en el capítulo 15, los edificios de tapia pertenecen a una etapa tardía, cuando los incas habían ya habían incorporado las áreas costeras al imperio. Es muy probable tanto la técnica de encofrado como la de tapia hayan sido importadas desde la costa a la sierra. MUROS COMPUESTOS En efecto, los muros de adobe y tapia eran compuestos, dado que sus bases están hechas de mampostería de piedra y mortero. El autor los ha tratado como una categoría independiente debido a que la mezcla de mampostería es integral a las construcciones tanto de adobe como de tapia, hecho que debe distinguirse de las construcciones en las cuales el adobe o la tapia son usados como materiales secundarios, empleados solo para rematar la mampostería de piedra. Por lo general, la parte superior de muchos muros incas —inclusive aquellos con los más logrados trabajos de corte y engastado— fue de adobe. Esta combinación pudo ser, de hecho, una práctica habitual (Gasparini y Margolies 1980: 308-309). En Ollantaytambo, la mayoría de los edificios de piedras cortadas y engastadas se encontraba inconclusa cuando se abandonó el sitio, por lo cual se desconoce si las extensiones de adobe estaban planificadas. Los únicos ejemplos de muros con superestructuras de adobe son los hastiales en las kancha del poblado y los muros de los depósitos P4 y P7 (Fig. 12.5). Superestructuras de tapia se han registrado en el segundo piso del Edificio H en el sector ’Araqhama. 258
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