secreta que permitió a los albañiles incas simplificar el engastado y reducir la cantidad de mano de obra necesaria (1965: 155). Aunque la unión superficial no se limitaba a la mampostería de piedras de andesita verde fuertemente alterada, rara vez fue aplicada de manera tan sistemática como lo fue en ’Inkamisana. Por lo general, no se aplicaba a las juntas de asentamiento y no fue la regla para las juntas verticales. De muchas maneras, los bloques fueron acoplados con gran cuidado a lo largo de los planos de unión. Harth-Terré señaló que, en Ollantaytambo, los albañiles incas aplicaron lajas de piedra relativamente delgadas cortadas en la parte frontal de los muros de construcción tosca. De esta manera se reducía aún más el trabajo de engastado, ya que el revestimiento de piedras era más fácil de manejar y así solo cumplían un fin meramente decorativo (Harth-Terré 1965: 158). Existen únicamente dos casos en los cuales se aplica la observación de Harth-Terré: los lados posteriores del Muro de los Seis Monolitos y del Primer Muro. Ambos muros se encuentran recubiertos al interior con lo que parecen ser lajas delgadas de piedra encajadas, pero en ninguna parte del complejo se observa que la parte frontal de los muros sean solo un mero revestimiento: cada muro de piedra cortada se encuentra compuesto por bloques completos y macizos. LAS MUESCAS EN FORMA DE «T» Las muescas en forma de «T» talladas cerca de uno de los bordes de los bloques son otro detalle especial para el ajuste y engastado de las piedras encontradas en Ollantaytambo (Fig. 11.13). De estas muescas pueden encontrarse dos en los bloques sueltos 4, 7 y 36; solo una en cada uno de los bloques 23 y 45 y, por último, una en la cara del Bloque 8 en el muro suroeste del Templo del Sol.59 De manera 239
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