en la parte alta del muro del Qorikancha ubicado en la calle Ahuacpinta, en el Cuzco. En todos los casos, parece que el trabajo de acabado fue hecho desde las juntas y avanzando de manera progresiva hacia el centro de las caras de las piedras. Por incas la pendiente apropiada de las caras de los bloques cuando se realizaba el acabado in situ? Muchos de los muros incas no son homogéneos sino que tienen juntas muy hundidas respecto de la superficie de sus caras y numerosos bloques individuales tienen un relieve tipo almohadillado. En esos casos, es necesaria solo una aproximación sencilla más que un ojo entrenado, pero cuando se trata del Primer Muro en la Fortaleza de Ollantaytambo o los muros del Qorikancha —en especial su ábside, con su éntasis pronunciada (Fig. 10.3)— la pregunta es más pertinente. Dos técnicas fueron posibles: o las juntas verticales y horizontales eran apropiadamente cortadas con la inclinación deseada a medida que se construía el muro o una vez que el muro se había levantado se tallaban marcas de referencia a todo lo alto del muro para que sirvieran como guías para el acabado. Ambas técnicas necesitaban del uso de algún tipo de plantilla, quizá una simple estructura de madera con líneas de plomada y cuerdas, que controlaba dicha inclinación desde la cabecera al pie del muro. A partir de esta plantilla, se podía controlar la posición de las juntas o la profundidad de la marca. El trabajo de desbastado de las caras en proceso en la calle Ahuacpinta sugiere el uso de las juntas como guías. regla general, las paredes incas tienen una inclinación particular hacia adentro que varía entre 3 y 5 grados. Entonces, ¿cómo controlaban y mantenían los canteros Fig. 10.3. El ábside del Qorikancha, con su distintivo éntasis. LAS MARCAS DE REFERENCIA 222
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