acarreadas hubiese sido producido por la accidentada superficie de grava del camino, a menos que esta hubiese sido mezclada con grandes cantidades de arena fina y arcilla. Si se usaba arcilla en la superficie de los caminos, mojarlos pudo ayudar al desplazamiento de los bloques. Este último hecho pudo reducir el coeficiente de fricción de 0,7 a 0,2, un cambio que pudo reducir la mano de obra requerida a 715 personas. En las escenas de transporte representadas en las tabletas asirias, los trineos no solo son jalados mediante largas sogas, sino empujados por detrás mediante el uso de grandes palancas. Los asirios conocían del poder amplificador de estos instrumentos, si bien la manera en la cual los operaban, mostrada en las tabletas, no era la más efectiva: teniendo en cuenta el ángulo en que se aplican las palancas, la mejor solución hubiese sido levantar más que empujar las rocas. Con el fin de maximizar la fuerza de empuje, las palancas debieron mantenerse tan verticales como era posible y para obtener el máximo provecho de esa fuerza se debía jalar desde su extremo superior. Los lados más pequeños de los bloques mayores en Ollantaytambo son lo suficientemente anchos como para recibir al menos dos palancas. Si se asume una relación de apalancamiento de seis a uno y un total de 60 trabajadores accionando cada palanca, se pudo producir una efectiva fuerza combinada de empuje de cerca de 35.880 kilopondios.55 Este resultado equivale al 40% de los 89.040 kilopondios calculados con anterioridad y requeridos para mover un bloque en una pendiente de 8°. De esta manera, la cuadrilla para el arrastre puede ser reducida en un 40%, lo que equivale a decir de 1800 a 1080 trabajadores. Si se añade a esto una cuadrilla de 120 personas para ejercer la fuerza de palanca, se obtiene un número total de 1200 personas para la cuadrilla de transporte. Es posible imaginar que, con el fin de que la cuadrilla de arrastre pudiera sujetar un bloque, se enlazaban entre sí cuatro o más sogas largas para formar una gran red, que se tendía sobre el bloque y sus lados. Como se muestra en la tableta de Nínive, cada una de estas sogas pudo haber tenido una serie de extensiones dobles a intervalos de 80 centímetros a fin de permitir que un hombre jale desde cada extremo, lo que resulta en varias parejas de obreros que jalan cada una de las sogas principales. Para mantenerlas a intervalos regulares, debió de haberse colocado un yugo de algún tipo en la parte frontal del bloque. Si se asume, a manera de hipótesis, que las cuatro debieron de haber estado separadas cerca de 160 centímetros entre sí, se pudieron haber ubicado 1800 personas a lo largo de 216
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