sobre dichas superficies. Los resultados obtenidos en promedio fueron f = 0,75 para la tierra compactada y f = 0,70 para la capa de piedras fracturadas. La segunda era algo menor que la primera debido a que las piedras sueltas tienen hasta cierto punto un efecto semejante al producido por los mecanismos de rodamientos de bolas. Asumiendo, entonces, que los caminos fueron hechos con una base de piedras fracturadas, los cálculos condujeron a los siguientes valores para la fuerza requerida para arrastrar un bloque a lo largo de diferentes tramos de rampas desde las canteras hasta el sitio de construcción en la Fortaleza. La pendiente en la cual la fricción es superada por el peso absoluto de la roca —esto es, cuando el bloque comienza a deslizarse colina abajo— es de aproximadamente 38 grados, lo que es bastante cercano a las pendientes de los diversos resbaladeros a lo largo de la ruta de transporte. Entonces, solo un pequeño impulso hubiese sido necesario para poner la piedra en movimiento descendente. En caso de descender una pendiente de 8°—la inclinación aproximada del camino cerca de ’Inkaraqay— la fuerza necesaria para mover un bloque sería igual al 55% de su peso; a lo largo de un tramo plano, sería de un 70%, y para ascender una pendiente de 8°, la inclinación aproximada de la rampa que conduce a la Fortaleza, de un 84%. Entonces, para jalar colina arriba la más grande de las piedras —la que pesa 106.000 kilopondios y que permanece aún en la cantera de Kachiqhata— se debió requerir una fuerza de 89.040 kilopondios.52 Asumiendo que una persona puede jalar consistentemente con una fuerza de 50 kilopondios, se hubiesen necesitado 1780 personas para completar el trabajo. Este puede parecer un número enorme de personas, pero se encuentra cierta consistencia entre este valor y la referencia de Cieza de León: «Los quatro mill destos quebrantaban las piedras y sacaban las piedras; los seis mill las andaban trayendo con grandes maromas de cuero y cabuya; […]» (1967 [1553]: cap. LI, 170). Aunque esta cita de Cieza se refiere a la construcción de la fortaleza de Saqsahuaman y no a Ollantaytambo, no se ve razón por la cual no se pueda asumir que los incas usaron similares prácticas de construcción en todos sus sitios ubicados en la sierra. El desplazamiento de piedras pesadas a cargo de 1800 obreros en Ollantaytambo es comparable con el transporte de objetos pesados y voluminosos a grandes distancias llevado a cabo por otras culturas antiguas tanto del Viejo Mundo como del Nuevo Mundo. Basta tan solo recordar los ortostatos de Stonehenge, las colosales estatuas de Ramsés II en Luxor, el enorme ídolo de Coatlinchán en Teotihuacán o 214
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