Arquitectura y construcción incas

muchas cuerdas largas de bejuco i enequen [...], i son tan grandes que quince yuntas de bueyes no las trajeran» (1904-1929: libro III, cap. LXIII, 550). Por su parte, Garcilaso de la Vega escribió: «[...] llevabanlas arrastrando a fuerza de brazos con gruesas maromas; ni los caminos por donde las llevaban eran llanos, sino tierras muy asperas, con grandes cuestas por do las subían y bajaban a pura fuerza de hombres» (1976 [1609]: vol. II, libro VII, cap. XXVII, 142). LA MANO DE OBRA Si los bloques fueron, efectivamente, arrastrados con sogas sobre la superficie desnuda de la vía, esto lleva a una serie de preguntas: ¿Cuántas personas eran necesarias para desplazar estos bloques de 100 o más toneladas métricas? ¿Cómo los sujetaban? ¿Cómo eran colocadas las sogas? ¿Cómo maniobraban los bloques en las curvas y esquinas? Respuestas a estas tres preguntas solo pueden conseguirse o a través de descripciones más completas sobre las técnicas de transporte que las anteriormente citadas o mediante el hallazgo de evidencias en los mismos bloques. La primera de las preguntas es independiente de este tipo de evidencias, puesto que conlleva, en sí misma, un tratamiento analítico. La fuerza requerida para arrastrar cualquier bloque viene dada por la siguiente ecuación: K = f x P x cos(a) ± P x sen(a) donde K representa la fuerza requerida, f es el coeficiente de fricción, P es el peso del bloque y a es la pendiente de la rampa. El signo positivo se usa cuando la fuerza es para empujar pendiente arriba y el negativo cuando se trata de jalar pendiente abajo. El peso de los bloques y las pendientes de las rampas son valores conocidos, mientras que el coeficiente de fricción depende de las superficies tanto del bloque como de la rampa. Se desconoce cómo era la superficie de estas rampas en la época inca, pero las condiciones actuales sugieren dos posibilidades: o las rampas se encontraban recubiertas con una capa de piedras fracturadas o con una de tierra compactada. Dado que ninguno de los manuales estándar de física ofrece coeficientes adecuados para estas condiciones, fue necesario establecer empíricamente los valores apropiados de f. Para ello, el autor construyó dos superficies que se aproximaban a los dos tipos de caminos que pueden encontrarse hoy en Ollantaytambo. Con la ayuda de un dinamómetro, el autor arrastró repetidamente un bloque de 42 kilogramos 213

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