Arquitectura y construcción incas

canteras y la Fortaleza se encuentran enterrados a tal profundidad que no es posible inspeccionar todas sus caras; los demás presentan al menos una cara pulida y estriada. Marcas de arrastre son aún detectables en muchas de las piedras labradas esparcidas cerca del área del templo. Como era de esperarse, dichas marcas no están presentes en las piedras que aún se encuentran en las canteras. Además, casi siempre se ven en la cara más ancha del bloque, lo que indica que fueron transportados en la posición más estable. Fig. 9.2. Marcas de arrastre en el Bloque 29, en el lado suroeste del Templo del Sol. A partir de las marcas se puede inferir que el bloque viajó arrastrado sobre su lado izquierdo. En algunos bloques, se encuentran en dos caras opuestas, lo que sugiere que fueron rotados durante su transporte, quizás como efecto de haberse caído al descender por los resbaladeros o al cruzar el río. La presencia de estas marcas no excluye, por supuesto, la posibilidad de que estos bloques fueran desplazados de otra manera, al menos durante parte del trayecto. Es dable imaginar que fueran consecuencia del descenso de los bloques por los resbaladeros; sin embargo, la longitud de estos no justifica el grado de desgaste que se observa en la mayoría de los bloques. Además, no solo los resbaladeros fueron desgastados en una manera extensiva, sino también las rampas en las canteras. Este desgaste puede ser explicado por el continuo tránsito de los bloques, ya que cada uno de ellos socavaba un poco de la superficie de la vía a su paso.51 Existen evidencias en diversas crónicas del siglo XVI que sostienen la hipótesis de que los grandes bloques fueron simplemente arrastrados sobre el terreno. Por ejemplo, Gutiérrez de Santa Clara escribió: «Solían traer estos indios a fuerza de brazos unas piedras muy grandes, tirándolas con 212

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