tenido que intervenir con el fin de detener la devastación ocasionada. ¿De dónde obtenían sus materiales arcillosos los incas? Con seguridad no del suelo de las terrazas que tan laboriosamente habían construido. De modo muy probable, la fuente de sus materiales arcillosos se encontraba en tierras improductivas. Dado que todos los terrenos en las inmediaciones de Ollantaytambo se encuentran aterrazados, los incas debieron de traer la materia prima arcillosa desde lugares lejanos. A juzgar por el color del mortero y enlucidos usados en Ollantaytambo, los incas debieron tener por lo menos dos depósitos arcillosos como canteras. Algunos morteros y enlucidos son de color rojo rosado, mientras que otros son ocre amarillentos. Hoy en día es posible encontrar algunos terrenos que concuerdan con estos colores cerca del área de Ollantaytambo, pero no se ha podido determinar aún cuales fueron los explotados en la época inca. La mayoría de estos suelos son particularmente granulados y contienen considerables cantidades de arena y guijarros además de arcilla. No es posible determinar si los incas cernían estos suelos para obtener arcillas más finas, las que luego eran usadas en los enlucidos, o si extraían estas finas arcillas de otros depósitos. Mortero En la actualidad, el mortero se prepara removiendo una porción de tierra, la que luego se voltea y se cierne para eliminar guijarros grandes u otras impurezas. Luego, se le añade agua y la masa es mezclada completamente por obreros, que la amasan con sus pies descalzos. Por último, se añade más agua hasta conseguir la consistencia deseada. La técnica parece haber permanecido en el tiempo y probablemente no difiere mucho de la utilizada por los incas. Dos aspectos entran en consideración al momento de decidir cuál es la consistencia apropiada del mortero y se oponen uno al otro al mismo tiempo: flexibilidad y resistencia. Para que un mortero sea lo más resistente posible, no se le debe añadir más agua que la requerida para humedecer cada una de las partículas. El exceso de agua impide que el mortero sea compactado a su máxima densidad y podría contribuir a una contracción no deseada durante el proceso de secado. Sin embargo, con la cantidad de agua ideal para obtener máxima resistencia, el mortero no tiene prácticamente plasticidad y es difícil de desplegar, de darle forma o de alisar. Entonces, para aumentar la flexibilidad del mortero debe añadirse más agua a la mezcla. Con el añadido de cierto tipo de temperante 187
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx