porfiríticas, es decir, tienen fenocristales de plagioclasa más grandes que aquellos provenientes de la Fortaleza. En el sitio del que se tomó la muestra, el autor encontró martillos de piedra, además de restos de estructuras, pero no hay suficientes evidencias para identificar este sitio como una cantera: no se ven piedras parcialmente talladas en el área, no hay evidencia de acumulaciones de desechos, así como tampoco existen rastros de vías de acceso. Por desgracia, las investigaciones futuras en el sitio se verán seriamente limitadas debido a una caída de rocas que ha ocurrido de manera reciente y que ha cubierto gran parte del lugar. La andesita y la piedra caliza debieron de ser traídas de otras partes, pues, hasta donde el autor tiene conocimiento, no existen yacimientos de este tipo de rocas en las inmediaciones de Ollantaytambo. Esto podría explicar el uso moderado que los incas hicieron de este tipo de piedras. Solo se hicieron con ellas fuentes, más no edificios. Esta variedad es de un tipo de andesita biotítica inalterada y de color gris claro. La brecha riolítica fue el material usado para la mampostería de piedras parcialmente canteadas y dispuestas con esmero unidas con mortero de barro de los edificios D, E, K y M en la Fortaleza y en algunos edificios en Inkamisana. La brecha se presenta en lajas delgadas de 2 a 25 centímetros de grosor; su color es ocre amarillento con tonos de gris pálido. Los planos de fractura se encuentran muy erosionados y son de color pardo oscuro. La brecha contiene grandes fragmentos de feldespato y cuarzo por encima de los 5 milímetros de diámetro. Se desconoce aún de dónde extraían los incas este tipo de piedra. Pequeños bloques de ignimbrita, de cerca de 10 por 20 por 10 centímetros, pero muy pulidos se encontraron en muros reconstruidos o reparados, así como en acumulaciones de escombros en la parte superior de la Fortaleza. Llanos, quien excavó varias de estas piedras, las describe como «adoquines» (1936: 126). Hasta donde el autor conoce, ninguna de estas piedras se han encontrado en su contexto original, por lo que su función aún no ha sido determinada. MATERIALES ARCILLOSOS Los habitantes de Ollantaytambo aún producen mortero, enlucidos y adobes a partir de la capa arcillosa superficial. Este tipo de industria es una práctica muy destructiva por que muchos campos fértiles de las terrazas han sido sacrificados. En algunas partes de la sierra esta actividad se ha convertido en un problema de tal magnitud que el Estado peruano ha 186
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