Arquitectura y construcción incas

Con mis amigos y colegas Margaret MacLean, Gordon MacEwan, Frank Meddens, Beverly Meddens, Susan Niles y Vincent Lee comparto un gran interés en la arquitectura y planificación incas. He pasado con ellos muchas horas analizando propuestas e ideas, comparando notas o solo hablando acerca de la arquitectura inca. Todos ellos han sido estímulo para mis reflexiones. Margaret MacLean participó activamente en mi proyecto cuando, en 1987, ambos lideramos un grupo de voluntarios de Earthwatch, con quienes completamos el mapeo de la Colina-Santuario en Ollantaytambo. Mis deudas intelectuales son múltiples y es probable que el lector no las conciba inicialmente como cercanas a mi tema de investigación. En primer lugar, menciono aquí a Hans Brechbühler, mi maestro de arquitectura y de quien fui también aprendiz, pues fue quien despertó en mi la pasión por la arquitectura; él me enseñó también las lecciones más valiosas acerca de la composición espacial y la dinámica de las experiencias asociadas a los espacios arquitectónicos. Agradezco a Konrad Wachsman, con quien tuve la suerte de trabajar por un corto tiempo; él me enseñó a prestar atención a cómo se producen los objetos e inculcó en mí los valores del arte; a mi mentor y colega Horst W. J. Rittel, a quien debo agradecer que me introdujera en los conceptos teóricos y metodológicos del diseño y la ciencia; de él aprendí a apreciar los problemas epistemológicos, de razonamiento y de argumentación científicos. He podido apoyarme en las enseñanzas de estos amigos, ahora desaparecidos, en cada paso de mis investigaciones. Durante las muchas temporadas que pasé en el Perú, tuve también el privilegio de adquirir amigos cercanos, quienes me introdujeron en la cultura andina, ofrecieron su hospitalidad y brindaron su desinteresada ayuda a mi proyecto. Agradezco especialmente a Thechi y Carlos Milla, y a sus adorables hijas Ana María y María Teresa, quienes me recibieron en su hogar, me mostraron muchos importantes lugares incas en los alrededores del Cuzco e hicieron posible los más imposibles planes de viaje. Igualmente recordados son Wendy Weeks, el difunto Robert Randall y sus dos encantadores hijos, Nathan y Joaquim. Una y otra vez encontré un hogar lejos de mi hogar en su albergue en el poblado de Ollantaytambo y juntos realizamos muchas memorables caminatas sin destino específico, pero en las que siempre descubrimos algún otro nuevo y hermoso sitio arqueológico. 17

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