Sin lugar a dudas, Sawyer tuvo razón cuando escribió acerca del sendero, el cual «es un extraordinario elemento en la depresión [...] y sugiere ser un camino ceremonial que conduce a Q’ellu Raqay y enfatiza su importancia» (1980: 71). Pero, en ese sentido, si Q’ellu Raqay tuvo una «función ceremonial-administrativa» es algo que aún está por determinarse. Q’ellu Raqay se encuentra claramente enclavado en medio de un elaborado sistema de terrazas ubicado en un promontorio que permite tener una espléndida vista de la ladera suroeste del nevado Verónica (Fig. 4.16). A su vez, está enmarcado hacia el oeste por las terrazas más bajas y profundas del Callejón. Hasta donde se pudo observar, el único acceso a esta parte del Callejón fue mediante una escalinata que llevaba desde el sendero a Q’ellu Raqay, cerca de la entrada de doble jamba de la Plaza I. Como no hay otra manera de salir del Callejón por la parte posterior (el lado norte), esta parte se encuentra aislada del resto de la depresión y está íntimamente relacionada con Q’ellu Raqay. Al sur del complejo, una empinada serie de terrazas se precipita hacia el río Urubamba. Peldaños en voladizo que sobresalen del muro de la terraza ubicada justo debajo de la «garita», o Estructura G, indican que el sendero bien pudo haber continuado, lo que daba a Q’ellu Raqay un acceso hacia el río. Por desgracia, las estrechas terrazas de más abajo se encuentran demasiado dañadas como para poder verificar la existencia de este supuesto sendero. Fig. 4.16. Q’ellu Raqay se encuentra claramente enclavado en medio de un elaborado sistema de terrazas. 140
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