Inmediatamente al este de Q’ellu Raqay, otro complejo de terrazas — pequeño, pero intrincado— delimita el complejo. Por desgracia, ya no es evidente si se podía acceder a este complejo desde la Plaza IIE. El único acceso que aún se mantiene es el que comienza en la Plaza IIIW y sigue a lo largo del muro de la terraza hacia el sur y alrededor de la Estructura F. Considerando que la fachada este de la Estructura F, con sus altos nichos de doble marco, se orienta hacia la amplia terraza al fondo de la pendiente y que el piso de la Estructura F era directamente accesible desde dicha terraza, es muy probable que el Callejón tuviese un papel significativo en conexión con Q’ellu Raqay. John Rowe sugirió que Q’ellu Raqay pudo ser un palacio enclavado en medio de un elaborado jardín o parque en el cual Pachakuti cultivaba flores y otras plantas ornamentales (comunicación personal). Wayna Qhapaq tuvo un palacio de este tipo en Urubamba, tal como lo refiere Villanueva, quien señalaba que «[...] hay unos tambos que se dicen Quispeguanca que eran de Huayna Cápac. A la mano derecha de estos tambos hay una quebrada [...] la cual era Moya de Huayna Cápac [...] a la mano izquierda del Puente y río hay [...] ciertos pedazos de terreno que son del dicho Inca que se sembraban ají y coca y algodón y maní» (Villanueva 1970: 38). La particular ubicación de Q’ellu Raqay, su acceso limitado y la intimidad de sus complejos y terrazas aledañas podría apoyar la interpretación del palacio, en el cual las estructuras C, D, E y F serían los edificios principales y las estructuras A y B las de servicio. Hasta el día de hoy, sin embargo, se dispone de poca información que permita apoyar o refutar cualquier hipótesis acerca de los usos de Q’ellu Raqay y el Callejón, de manera que sus secretos aún esperan ser revelados. 141
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