463 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años Y, como sabemos, durante la era colonial la situación se agravó, pues el imperio español superpuso y desarrolló una economía con rasgos feudales. El Amauta peruano dice: “El Virreinato señala el comienzo del difícil y complejo proceso de formación de una nueva economía. En este periodo, España se esforzó por dar una organización política y económica a su inmensa colonia. Los españoles empezaron a cultivar el suelo y a explotar las minas de oro y plata. Sobre las ruinas y los residuos de una economía socialista echaron las bases de una economía feudal.”30 Por último, este problema se extiende y continua hasta la época de la formación de los estados nacionales y las repúblicas independientes, de manera que el gran problema que aqueja al Perú y a América Latina, es un problema fundamentalmente económico, pero con consecuencias devastadoras para la identidad y la cultura, problema que ha impedido, hasta hoy día, la integración del indígena en la estructura social, económica y política de nuestras sociedades subdesarrolladas y dependientes de la globalización neoliberal del mercado mundial. Mariátegui concluye: “La historia, afortunadamente, resuelve todas las dudas y desvanece todos los equívocos. La Conquista fue un hecho político. Interrumpió bruscamente el proceso autónomo de la nación quechua, pero no implicó una repentina sustitución de las leyes y costumbres de los nativos por la de los conquistadores. Sin embargo, ese hecho político abrió en todos los órdenes de cosas, así espirituales como materiales, un nuevo periodo. El cambio de régimen bastó para mudar desde sus cimientos la vida del pueblo quechua. La Independencia fue otro hecho político. Tampoco correspondió a una radical transformación de la estructura económica y social del Perú; pero inauguró, no obstante, otro periodo de nuestra historia, y si no mejoró prácticamente la condición del indígena, por no haber tocado casi la infraestructura económica colonial, cambió su situación jurídica, y franqueó el camino de su emancipación política y social.” 31 Este camino de liberación es, de acuerdo con Mariátegui y su concepción de la realidad particular de Nuestra América, el nacionalismo revolucionario. En efecto, el término nacionalismo, tan vinculado en Mariátegui a la idea de peruanidad, 30 Ibidem 31 Idem., Pág. 43.
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