44 Sara Beatriz Guardia de tiempo y gastos con transporte, pero incluso en zonas cercanas a las ciudades se desestimula la búsqueda del bene"cio. Un hito más dramático y común es la retención de las tarjetas por comerciantes locales, que toman las tarjetas para acceder a los valores, causando el endeudamiento de los indígenas, algo muy común en zonas rurales de nuestro continente y a los que Mariátegui menciona en su caracterización del sistema de yanaconazgo. Sin hablar de di"cultades de comprensión lingüística presentes en varios casos, una vez que las mujeres son priorizadas para el retiro de los pagos, y, en general, manejan precariamente el portugués. Es cierto que este estudio es muy puntual, pero no encontramos otras referencias al tema de la pobreza entre las poblaciones indígenas que pueda indicar si, a pesar de la baja incidencia de demarcaciones de tierras, hubo un crecimiento de las condiciones de supervivencia mínimas de los pueblos. Yo diría - corriendo el riesgo de equivocarme – que la ausencia de estudios de mayor amplitud expresan la probabilidad de que la situación de pobreza de los indígenas en Brasil no haya cambiado signi"cativamente, por lo menos no a través de este Programa. Los datos recabados también revelan eso. El problema de la tierra Es necesario considerar otros elementos de la totalidad social para comprender mejor lo que pasó. En el caso del “boom” de tierras demarcadas en las épocas de los gobiernos declaradamente neoliberales, la presión internacional es una de las explicaciones, articulada con la operacionalización del nuevo marco legal que exigió, por las malas o por las buenas, un crecimiento líquido en el número de las tierras demarcadas. Pero ¿qué paso con la entrada en escena de los gobiernos demo-populares? Si uno mira los datos “brutos”, nota que, paradójicamente, el gobierno cuya relación con los sectores populares era obvia fue justo aquel que demarcó menos tierras. En el litoral sur, donde viven los Mbyá Guaraní, la violencia creció, instigada por sectores vinculados al capital inmobiliario, que ve esa región como su “gallina de los huevos de oro”. Volver a Mariátegui En estos 90 años que nos separan de Mariátegui y de su obra prima, y considerando además las tantas millas que nos separan – brasileños y peruanos, indígenas y djurua, ¿qué decir de los planteamientos de Mariátegui? Observo lo siguiente:
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx