406 Sara Beatriz Guardia carácter reformista y electoral. Esto suceso repercutió en Sorel que ya tenía diferencias con el marxismo ortodoxo y realiza unos artículos describiendo esa coyuntura como “la crisis del marxismo”, que tuvo una inmediata respuesta de Labriola. Posteriormente, en Filosofía y socialismo, Labriola debido a unos escritos de Croce3 y Sorel en torno a Marx asume una defensa de la lectura ortodoxa del marxismo, así hace de conocimiento su relación intelectual con estos dos "lósofos. Ahora bien, mi propósito es ahondar en Croce porque éste tuvo una relación no solo teórica sino amical con Mariátegui4. Este "lósofo italiano, en el prólogo de Materialismo y economía marxista, aclara que no fue un marxista y no hubo una conversión frente al marxismo como sostienen algunos críticos de la ortodoxia marxista como es el caso Labriola. Más bien, su propuesta busca “liberar el núcleo sano y realista del pensamiento de Marx, de los adornos metafísicos y literarios de su autor y de las exégesis y deducciones poco cautas de la escuela” (Croce 1942, 10). El materialismo histórico en Croce no es una "losofía de la historia sino un método de interpretación. Este cuestionamiento de Croce al materialismo histórico se opone, a manera de superación, contra la teología y la metafísica: “la vieja "losofía de la historia recibió un golpe mortal. Así nació, con un sentido casi de menosprecio y hostilidad la frase: ‘hacer "losofía de la historia’, para signi"car: hacer historia fantástica y arti"ciosa, y acaso también tendenciosa” (Croce 1942 21). Los positivistas“sin cortar el mal de raíz”siguen adoptando formas teológicas y metafísicas porque reducen conceptualmente el curso de la historia —entiéndase los diversos ámbitos de la realidad como la moral, el arte, el derecho, la ciencia, etcétera—a conceptos como evolución y desenvolvimiento: El mal está en que el concepto de evolución en manos de los positivistas, a menudo mediante un traspaso demasiado fácil de la vacuidad formal que, sin embargo, es su verdad, para llenarse con un contenido muy semejante a los contenidos teológicos y metafísicos. Y baste como muestra, la casi religiosa 3 La amistad entre Croce y Sorel se siguió manteniendo. Incluso la correspondencia entre ambas fue publicada por la revista italiana La Crítica, cuyo director era Croce. 4 Mariátegui en Defensa del marxismo sostiene una máxima croceana —como veremos más adelante: “El materialismo histórico no es, precisamente, el materialismo metafísico o "losó"co, ni es una Filosofía de la Historia, dejada atrás por el progreso cientí"co. Marx no tenía por qué crear más que un método de interpretación histórica de la sociedad actual” (Mariátegui 1981, 40). Por otro lado, Robert París sostiene que “(l)os azares de su biografía, su matrimonio con Anna Chiappe, hacen que Mariátegui se haya introducido cerca del "lósofo Benedetto Croce, amigo de sus padres políticos” (Paris 1973, 9). Si bien es incuestionable la in#uencia de Croce, no obstante Mariátegui no es un croceano, sino que solo representa un recurso en la trama teórica del pensador peruano.
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