365 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años mientras que la crítica de Nietzsche al historicismo es en nombre de “La vida” o del “Ser heroico”, la de Benjamin habla en nombre de los vencidos. Como marxista, este último se sitúa en las antípodas del elitismo aristocrático de la primera y opta por identi"carse con los “condenados de la tierra”, los que yacen bajo las ruedas de estas majestuosas y magní"cas carrozas llamadas Civilización y Progreso. La protesta romántica contra la modernidad capitalista se formula siempre en nombre de un pasado idealizado, real o mítico. ¿Cuál es el pasado que sirve de referencia al marxista Walter Benjamin en su crítica de la civilización burguesa y las ilusiones del progreso? Si en los escritos teológicos de la juventud, a menudo es una cuestión del Edén bíblico, en los años 30 es el comunismo primitivo que juega este rol, como también con Marx y Engels, discípulos de la antropología romántica de Maurer, Morgan y Bachofen. La idea de un paraíso perdido - el comunismo primitivo de la teoría marxista, el matriarcado según Bachofen, la“vida anterior”de Baudelaire - atormenta los últimos escritos de Benjamin e inspira la idea de la utopía, de una sociedad sin clases, sin Estado, y sin dominio patriarcal. Este último aspecto merece ser subrayado, en la medida que era bastante raro en el marxismo de los años 30. El relato de Bachofen, escrito por Benjamin en 1935 (en francés) es una de las claves más importantes para entender su utopía de inspiración a la vez marxista y libertaria, romántica y “matriarcal”. La obra de Bachofen, escrita basándose en “fuentes románticas”, ha fascinado a marxistas y anarquistas (como Elisée Reclus) con su “evocación de una sociedad comunista en los albores de la historia”. Refutando las interpretaciones conservadoras (Klages) y fascistas (Bäumler), Benjamin se re"ere a la interpretación inspirada por Marx y Freud de Erich Fromm. Subraya que Bachofen “había escudriñado en una profundidad inexplorada las fuentes que a través de las épocas alimentaron el ideal libertario que Reclus reivindicaba”. En cuanto a Engels y Paul Lafargue, su interés también fue atraído por la obra del antropólogo suizo en las sociedades matriarcales, en las que habría existido un grado considerable de democracia e igualdad civil, así como las formas de comunismo primitivo que signi"caron una verdadera “agitación del concepto de autoridad”99. Es indudable en Bachofen, que Benjamin piensa cuando escribe en “ París capital del siglo XIX” (1935), que los sueños del futuro están siempre “casados” (vermählt) con elementos provenientes de la historia arcaica (Urgeschichte), es decir de una “sociedad sin clases” primitiva. Depositadas en el inconsciente colectivo, las experiencias de esta sociedad, “en conexión recíproca con lo nuevo, dieron nacimiento a la utopía”10. 9 W. Benjamin, “Johan Jakob Bachofen”, 1935, GS II, 1, pp. 220-230. 10 W. Benjamin, “Paris, die Hauptstadt des XIX. Jahrhunderts”, 1935, GS, V,1, p. 47.
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