351 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años Así, si inicialmente el profesor Canella acepta con cierta docilidad el designio burocrático de los documentos que lo identi"can como el tipógrafo Bruneri, enseguida de su llegada a Turín iniciará una sucesión de evasiones o fugas, que no pasaron inadvertidas a Salazar Bondy, uno de los primeros lectores críticos de la novela en 1955. Él enumerará, en efecto, cuatro evasiones, a saber: de la esposa, del o"cio, de la moral y, por "n, de la vida.11 En el constructo de la motivación de todas ellas, Mariátegui reelabora sus lecturas sobre psicología, novela policial, novela de la guerra, ensayo estético y político, diversos géneros dramáticos, etc., extrayendo un provecho signi"cativo del uso de la clave dialéctica en la combinación de todos ellos para penetrar en el análisis psicológico de los personajes. De tal manera, será el inconsciente el que pugne por restituir al profesor Canella “a su destino” (p. 43), imponiéndole, dialécticamente, un “deseo centrífugo” (p. 44) frente a los imperativos sociales y burocráticos. En la trama que va articulando sucesivamente cada motivación el punto de apoyo de la poética de la verosimilitud buscará siempre un referente literario. Así, quien ayude al lector a percibir en su complejidad la evasión de la moral operada por un pacato profesor de provincia no será exactamente el personaje de Giraudoux sino el Sr. Trouhadec de la comedia de Romains, junto con el “déclassé” de Glaeser y la referencia a Lujo y capitalismo de Sombart, con el propósito de refuncionalizar ese “déclassé” transformándolo en signo de cuestionamiento de la moral burguesa. En esta línea, la actitud licenciosa de Canella-Bruneri pasará a tener, dialécticamente, una motivación ética, ya que la pérdida de la memoria y la acción del inconsciente podrían inducir al equívoco y al libertinaje: el “subconsciente protesta contra una equivocación, causada por la pérdida de la facultad más preciosa de un profesor: la memoria” (p. 49). Paralelamente, la consideración general postulada por el narrador de que en el amor y en la literatura solo hay dos categorías, clásicos y románticos, refuerza, con alusiones que van de Chateaubriand a Stendhal —pasando por Goethe pero también por Baedecker—, el “destino” que uniría irrevocablemente al profesor con Giulia Canella, y que orienta en el espacio la errancia que éste emprende de Turín a Milán, iniciando, sin saberlo, el camino de vuelta a casa. De tal manera, el profesor Canella, reclutado como soldado, había salido de Verona hacia la frontera entre Macedonia y Bulgaria (donde, herido en el frente de batalla, fue internado, inconsciente, en un hospital de sangre del que salió amnésico e identi"cado o"- cialmente como Bruneri), de allí había seguido a Turín, de Turín a Milán y de ésta sería llevado de vuelta a Verona por Giulia. En Milán, Canella (di)vaga intentando 11 Sebastián Salazar Bondy, “Un relato de Mariátegui”. La prensa. Lima, 11/abr/1955. Reprod. en La novela y la vida, p. 167-170.
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