7 Ensayos 90 años

350 Sara Beatriz Guardia incitación estética para que Giraudoux decidiera, en "n, reelaborar su relato inicial en pieza teatral y para que Mariátegui escribiera su novela en diálogo polémico con todos estos géneros y series contemporáneos. Presentados los personajes pequeño burgueses en sus preferencias estéticas y políticas, la guerra y sus consecuencias son el nudo hacia el que con#uyen neutrales e intervencionistas, la novela y la vida. El relato alterna historia y microhistoria, periodismo y "cción, archivo y memoria, entramados con la escritura de sí, en una lectura crítica de la poética de la verosimilitud del Realismo del siglo XIX, en capítulo en el que se expone el arti"cio de la construcción del relato por medio de la enumeración de una serie de proposiciones con valor condicional (IV, p. 31-32), que tornan verosímil lo que “documentos” y “recuerdos” no podrían reunir en un mismo personaje sin invalidar protocolos de construcción basados en aquella poética9. De tal manera, si Giulio Canella hubiera tomado una serie de decisiones más osadas en la juventud —como sería previsible en el Realismo del XIX y en su imitación reduccionista, la novela populista contemporánea—, habría merecido, paradójicamente, una biogra"a provincial, en lugar de dar motivo, como cordato profesor de provincia, a la anécdota de la cual hospital, hospicio, policía y tribunales tendrán que ocuparse; sin poder evitar, con todo, que la anécdota se encamine (en la vida, pero no en la novela) a una fuga a Brasil, con la esposa no reconocida como legítima por los métodos de investigación positivistas institucionalizados. Pero antes de este desenlace, el o"cio desempeñado en la prehistoria de Juan Croniqueur10 servirá para diseñar la nueva biografía (¿"ccional?) de Giulio Canella transformado, por la interposición de la burocracia, en el tipógrafo Mario Bruneri. En efecto, el tipógrafo no retornado a casa en la crónica sino por “interpósita persona” llevará a cabo una serie de evasiones en su metamorfosis, motivada en mayor medida por incitaciones del inconsciente que por el esfuerzo consciente de reorganización de la vida con el propósito de adecuarla mejor al relato de un pasado que se presenta al amnésico en forma de fragmentos y #ashes inconexos. 9 En “La realidad y la "cción”, Mariátegui ya había apuntado el carácter inactual y disfuncional que la poética de la verosimilitud del realismo del XIX representaba para el arte en la década de 1920, al que se imponía como un prejuicio, un estorbo, que no daba cuenta de la “exasperación del individuo y del subjetivismo que constituye uno de los síntomas de la crisis de la civilización occidental”. Publicado inicialmente en Perricholi, 15/mar/1926. Reprod. en J. C. Mariátegui, La realidad y la "cción. Crítica literaria. Buenos Aires: Jorge Álvarez, 1969, p. 151-154. La cita corresponde a la p.154. 10 Ver al respecto Mónica Bernabé, “Juan Croniqueur, el otro de José Carlos Mariátegui”. Vidas de artista, p. 63-119.

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