7 Ensayos 90 años

348 Sara Beatriz Guardia psicológicas como base de construcción del protagonista y su doble. No se trata, por lo tanto, de una forma narrativa que experimente decisivamente con las propuestas del Segundo mani"esto del Surrealismo —la escritura automática y los relatos de sueños—, pero sí de una forma que tensa los límites entre diversas categorías de relatos sujetos a protocolos de construcción distintos, sometiéndolos a la lectura crítica de los imaginarios míticos sobre los cuales se asientan sus identidades de género. En efecto, en el puente tendido por Mariátegui entre el Siegfried de Giraudoux y el profesor Canella de la prensa italiana contemporánea5, hay más elementos en común que el mero telón de fondo del período de Entreguerras. Aun cuando ambos protagonistas representen socialmente a sectores diversos de la pequeña burguesía, ellos (y sus dobles) están atravesados por el universo de la escritura como medio de inserción social y profesional en un momento de crisis profunda del Capitalismo: el estadista alemán Siegfried von Kleist sería, en verdad, el periodista lemosín Jacques Forestier, al tiempo que al profesor Giulio Canella le será atribuída la identidad (documental) del tipógrafo Mario Bruneri. Instaurando un proceso contra la literatura contemporánea, análogo al último de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, en esta novela Mariátegui inquiría hasta qué punto la literatura de vanguardia había conseguido efectivamente romper con las fronteras entre los diversos lenguajes de arte, entre los diversos géneros y, más importante aún, entre el arte y la vida. Cuestionaba así no solo la novela populista contemporánea y su carácter solidario con un momento de “estabilización relativa del capitalismo”, sino también la estabilización paralela tanto del arte de vanguardia como de la vanguardia política, que abandonaban progresivamente la confrontación directa revolucionaria a favor de estrategias reformistas. Reponía también, paralelamente, una estrategia que religaba la novela a las crónicas de tono desacralizador de Juan Croniqueur, asumiendo el riesgo, en la 5 La domenica del Corriere publicó el 6/feb/1927 una nota grá"ca bajo el título “Chi li ha visti?”, dedicada a “lo smemorato di Collegno”. El 11/mar/1927, la Policía cientí"ca de Roma con"rmaba (en documento sin "rma ni fotografía) la identidad del “smemorato” bajo el nombre de Mario Bruneri, de acuerdo con las huellas digitales constantes en sus registros, recogidas en #agrante de robo en el cementerio de Turín en marzo de 1926, las cuales coincidían, a su vez, con las tomadas a la salida del hospital de sangre, durante la Primera guerra mundial, entre "nes de 1916 y comienzos de 1917. El proceso judicial se prolongó hasta 1964, pero los Canella estaban en Río de Janeiro desde, al menos, diciembre de 1929. Allí, Giulio moriría el 11/dic/1941 e Giulia, en 1977. Entre las diversas obras que retomaron el caso están la pieza Come tu mi vuoi (1930) de Pirandello y el reportaje de Leonardo Sciascia, Il teatro della memoria (1981).

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