344 Sara Beatriz Guardia Estos admirables conceptos me parecen hacer justicia, de una vez por todas, a la pretensión de los pocos fumistas y los pocos pillos que se presentan hoy en Francia, bajo la dictadura de Poincaré, como escritores y artistas proletarios, con el pretexto de que todo en su producción no es sino fealdad y miseria, de los que no conciben nada más allá del inmundo reportaje, del monumento funerario y del croquis de presidio, que no saben hacer otra cosas que agitar ante nuestros ojos el espectro de Zola, Zola al que hurgan sin lograr sustraerle nada, y que, engañando aquí sin vergüenza a todo lo que vive, sufre, gruñe y espera, se oponen a toda investigación seria, trabajan para hacer imposible todo descubrimiento y, bajo el señuelo de dar lo que saben que es imposible recibir: la inteligencia inmediata y general de lo que se crea, son, a la vez que los peores denigradores del espíritu, los más seguros contrarrevolucionarios. Es lamentable, como empezaba a decirlo más arriba, que no se hayan hecho esfuerzos más sistemáticos y más continuados, como no ha dejado hasta ahora de reclamarlos el surrealismo, en la vía de la escritura automática, por ejemplo, y de los relatos de sueños.1 El argumento desarrollado por Mariátegui en el artículo referido sigue de cerca estas formulaciones del Segundo mani"esto, denunciando el falso carácter proletario de escritores y artistas bajo “la dictadura de Poincaré” y su aprovechamiento del “espectro de Zola”, para ocultar su proyecto contrarrevolucionario. No obstante, Mariátegui no se limita a escribir un ensayo de crítica estética. En efecto, no solo escribirá varios artículos sobre el surrealismo en contraposición (entre otras) a las reediciones decadentes (sic) del realismo del XIX por la literatura contemporánea, como escribirá un relato de "cción, La novela y la vida, en cuya factura retomará, tramándolos, todos estos cuestionamientos teóricos, a propósito de la reelaboración novelesca de una crónica de posguerra, publicada por la prensa italiana. Partiendo de la crónica y poniendo en tensión la relación entre la verdad de los archivos y de los discursos cientí"co, historiográ"co y periodístico, por un lado, y la verosimilitud de la "cción y las posibilidades e imponderables puestos por la vida, por otro, la novela retomará en clave de meta"cción, caminos de la narrativa desprestigiados por la crítica literaria o"cial —representados aquí por el Siegfried de Giraudoux, por el arrojo de posibilidades experimentadas en el tratamiento de la ambigüedad psicológica del personaje en la narración (Siegfried et le limousin, 1922) y su desdoblamiento posterior en el género dramático (Siegfried, 1928). 1 André Breton. “Segundo mani"esto del Surrealismo”. Antología (1913-1966). México: Siglo XXI, 1979, p. 88.
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