336 Sara Beatriz Guardia Ese es el problema que encontró Mariátegui en las letras que no lograron re#ejar la realidad, las realidades en plural, teniendo en cuenta la heterogeneidad del país andino como acordamos con Terán. Esa realidad de los 20 requirió de una transformación, y el amauta propuso una: la revolución socialista. Respecto a ello, siempre remarcó, el poco interés de los estudiosos y artistas por los problemas peruanos, por el gran problema peruano que era el indio: “…la escasa disposición de nuestra gente a estudiarlo y a enfocarlo honradamente es un signo de pereza mental y, sobre todo, de insensibilidad moral”... (Mariátegui, 1925:42) Fue interés teórico y político del amauta el hacerlo y ese fue el compromiso que también le imprimió a la generación presente: interpretar al presente y al indio proponiendo una nación integral, un arte integral, una economía que no lo destruya sino que lo integre. La transformación atravesada en los 20, Mariátegui, la ilustró muy bien con Valdelomar. El movimiento que él construyó, Colónida, fue de los primeros en plantear los problemas peruanos, en visibilizar al indígena, en luchar desde las letras por su visibilidad que llevaría a mejorar su situación. La prensa fue para Mariátegui el espacio para accionar a las masas, para revertir lo que las letras no habían logrado o no habían querido cambiar. Cuando se habla de nuevas letras y no nuevos literatos, no damos a entender que las mismas estaban en decadencia, tal cual dice Mariátegui, nunca cae lo que no fue grande. Le correspondió la tarea a la nueva generación de modi"car la literatura y la acción y engrandecer a las letras. Y esa transformación de crear lo nuevo requirió de un contacto con el mundo: Perú no estaba aislado de la órbita mundial, entenderlo fue central. Las nuevas generaciones platearon un gran desafío, emprendieron una tarea colectiva de transformación, que Mariátegui no llegó a ver. En esa generación, los intelectuales fueron de gran importancia, todo movimiento de transformación requiere de la colaboración de los hombres de letras, como expresó el amauta en Peruanicemos. La nacionalidad que en los 20 se pensaba contó con un cierto consenso: la nacionalidad proyectada anteriormente, con militares y civilistas, fue en palabras del amauta, un disfraz de conservadurismo. Para ilustrar la a"rmación, Mariátegui escribió: En el Perú los que representar e interpretan la peruanidad son quienes, concibiéndola como una a"rmación y no como una negación, trabajan por
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