334 Sara Beatriz Guardia criollismo no. Y si el indígena empezó a ocupar un lugar importante en la literatura fue por el espíritu de quienes la hicieron, por el sentimiento que los movió. Si bien críticamente la literatura indigenista tendió a idealizar lo autóctono, fue un momento de quiebre en las letras en donde los mestizos mostraron lo nativo pensando en incorporarlos a la realidad nacional e internacional del contexto. La nueva generación tuvo el deber de pensar un futuro país con la integración total de su pueblo. Importaba el pasado en tanto que daba cuenta de cómo era el presente y como debía ser el futuro. La nación como tarea. Mariátegui invitó a Peruanizar Literatura y nación son dos problemáticas en donde Mariátegui aportó mucho. Hablar de peruanidad, de peruanizar el Perú fue hablar de construir la nación, pero no sólo eso, fue también invitar a la acción colectiva para lograrlo. En el texto del amauta, Peruanicemos el Perú (Mariátegui, 1925), podemos entenderlo a él en su contexto, pero también rescatarlo y mostrar su particularidad. Es necesario rescatar a la generación peruana de los años 20; en ellos ya estaba la necesidad del cambio, en ellos ya se entendía que la nación era un proyecto y necesitaba de los intelectuales, de los campesinos, de los indígenas, en sí de todos y todas para llevar adelante la revolución: “No nos faltan poetas nuevos. Lo que nos falta, más bien, es nueva poesía” (Mariátegui, 1925:22) Clara frase para entender como leía a su contexto el amauta. Cuando alude a la nueva poesía, es claro ver en él, el anhelo de un espíritu distinto, un espíritu no melancólico ni triste sino juvenil como el europeo: El europeo tiene una espontánea aptitud orgánica para creer que la vida es bella; nosotros para suponerle triste (Mariátegui, 1925:23). Ese espíritu triste que le imprimieron al Perú los literatos hizo que por tiempo no se sintiera a la tierra, no se leyera a la tierra, no se interpretara a la tierra peruana, y si se lo hacía, era con ese espíritu nostálgico y penoso. Paradójicamente el indígena no tenía ese espíritu cuando no se los había desposeído por la Conquista: el espíritu autóctono fue festivo. Los literatos cosmopolitas y los referentes de la literatura nacional entendieron también una idea que a "n de siglo XIX se hizo muy fuerte en sectores intelectuales: la idea del 90´en la que apareció España como la tristeza y la melancolía mientras que el resto de la Europa occidental apareció como la vitalidad y la juventud. Bajo el concepto de Peruanizar a Perú, Mariátegui propuso fundar una corriente de pensamiento que dialogara con lo mejor de su tiempo, con el espíritu de esa
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