332 Sara Beatriz Guardia nuevo. Chocano, fue español, su poesía fue española. No fue parecido a Melgar ni Gamarra, fue representante del momento colonialista. Lo indígena fue la antítesis; el arte indio fue la antítesis de Chocano, pero se auto proclamó autóctono. Su espíritu no tuvo la emoción de lo autóctono para el amauta, no se nutrió de la savia, de la historia de la sierra porque el autor de Alma América era de la costa. Chocano fue pierolista y eso dio cuenta de que se enrolo en un movimiento que no representó al indio ni al Perú. Para Mariátegui la literatura nacional empezó con el movimiento Colónida. Pero antes de ello mencionó a Riva Agüero y a los futuristas. Este autor también escribió sobre la literatura peruana con sentido político en donde idealizó a la Colonia para construir a su modo la nacionalidad; allí radicó una gran diferencia con Mariátegui y por eso lo tomó como punto al principio del Séptimo ensayo para discutir y discurrir. Como representante de una generación, llamada futurista, se dio a conocer por su academicismo universitario. Contradictoriamente el rasgo más determinante del futurismo fue su pasadismo, juego de palabras interesantes si entendemos que lo que hicieron fue rememorar el pasado, pero el pasado de la colonia nunca el del incario. Y en la política de ese contexto era igual, el pasado más lejano fue el Virreinato; y el futurismo se colmó de profesionales que intentaron formar un partido que no resulto. La literatura nacional es sinónimo para Mariátegui de Valdelomar y Colónida. Un poco ya mencionados de éste fenómeno y la importancia que nuestro autor les reconoció. Fue un movimiento de reacción al academicismo y a las oligarquías en ello, lo que generó un espíritu distinto, de protesta sobre todo en donde convergían sus participantes que sin dudas sacudieron la literatura del Perú; nada parecido había sucedido antes. Mariátegui participó un tiempo del movimiento, que de por sí fue escueto pero marcó un nuevo ánimo dentro de las letras lejos de la política ya que no era interés de ellos hacerlo. Terminado el movimiento, muchos de sus jóvenes participantes, se volcaron a la política con interés; ahí ubicamos al amauta. La "gura de su mentor, Valdelomar, es paradójica: se nutrió del cosmopolitismo con las ideas extranjeras en literatura que introdujo al país, pero también se sintió atrapado por el inkaísmo y criollismo en donde encontró temas de la realidad para escribir y terminó descubriendo lo autóctono, lo nativo. El humorismo como elemento en él fue importante, pero no en tono burlesco sino festivo, de júbilo.5 5 No estaria debicado relacionarlo con el criollismo argentino. Los versos y poesías que a ello re"eren tuvieron el mismo tono de escritura. Este movimiento busca incorporar por medio de la prosa el mundo y el sentimiento de lo vernáculo y “elevarlo a una categoría artística”.
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