7 Ensayos 90 años

309 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años Durante el coloniaje, a pesar de la Inquisición y la Contrarreforma, la obra civilizadora es, sin embargo, en su mayor parte, religiosa y eclesiástica. Los elementos de educación y de cultura se concentraban exclusivamente en manos de la Iglesia. Los frailes contribuyeron a la organización virreinal no sólo con la evangelización de los in"eles y la persecución de las herejías, sino con la enseñanza de artes y o"cios y el establecimiento de cultivos y obrajes. En tiempos en que la Ciudad de los Virreyes se reducía a unos cuantos rústicos solares, los frailes fundaron aquí la primera universidad de América. Importaron con sus dogmas y sus ritos, semillas, sarmientos, animales domésticos y herramientas. Estudiaron las costumbres de los naturales, recogieron sus tradiciones, allegaron los primeros materiales de su historia. Jesuitas y dominicos, por una suerte de facultad de adaptación v asimilación que caracteriza sobre todo a los jesuitas, captaron no pocos secretos de la historia y el espíritu indígenas. Y los indios, explotados en las minas, en los obrajes y en las “encomiendas” encontraron en los conventos, y aun en los curatos, sus más e"caces defensores. El padre de Las Casas, en quien #orecían las mejores virtudes del misionero, del evangelizador, tuvo precursores y continuadores.3 As massas almejavam o tawantinsuyu que na imaginação popular teria traços de uma sociedade igualitária, um mundo homogêneo composto somente pelo mundo popular onde não existiriam nem grandes comerciantes, nem autoridades coloniais, nem fazendas, nem minas, e quem era até então miserável voltaria a decidir seus destinos. Signi"cativa também que o olhar que Mariátegui dirige imediatamente à Aliança Popular Revolucionária Americana (APRA). Este movimento, que nasce em 1924 sob a direção de Haya De La Torre, foi por ele saudado como um evento de grande alcance histórico. Ele assinalava a entrada das massas populares peruanas, sobretudo os povos do tawantinsuyu, na vida política; potencialmente, representaria uma ampliação substancial da democracia. Só que na "na percepção de Mariátegui, Haya representava o personalismo de uma atuação política, enrobustecida pela referência ao passado popular em seus discursos, fez com que ele se apropriasse do caráter messiânico do tawantinsuyu, apresentando-se como o Inca restaurador. Inicia-se com Mariátegui um rigor do Amauta voltado para a relação com o mundo e com as forças populares religiosas. 3 José Carlos Mariátegui. 7 ensayos de interpretación de la realidade peruana. 3a ed. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 2007, p. 142-143.

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