267 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años como erróneamente entendieron algunos, que nuestras condiciones fueran idénticas o incluso semejantes a las de aquellas naciones. Basta recordar que las ideas del sistema político adoptado por nuestros legisladores constitucionales expresaban en Europa las reivindicaciones del Tercer Estado, especialmente de la burguesía comercial e industrial, contra la nobleza feudal, la clase de propietarios. Hasta cierto punto, es lo contrario de lo que se da en Brasil. Son aquí los propietarios rurales que las adoptan contra la burguesía mercantil de aquí y del Reino. Lo que hubo fue una simple coincidencia de medios a ser empleados para "nes diversos.20 Podemos observar el argumento del autor en el sentido de, al evaluar la orientación tal cual siguieron los constitucionalistas de la Carta Imperial, Brasil inició su existencia sin lograr adoptar un régimen que se adecuara a su sociedad tal como se formó. Es decir, la Constitución de 1824 no consiguió, ya sea en el proyecto de la Asamblea Constituyente o en la que fue de hecho promulgada, proporcionar soluciones políticas a las contradicciones existentes en la sociedad. Por el contrario: expuso aún más estas contradicciones. Es en ese sentido el análisis de Caio Prado Jr. en lo que se re"ere a las revueltas ocurridas en el período, todas reprimidas. Así, se expone el diagnóstico de que el liberalismo en Brasil en este momento no fue incorrecto, ya que ya había en tierras brasileñas condiciones de operación a partir del capitalismo mercantil practicado. Sin embargo, el liberalismo exportado de lugares cuya formación se diferenciaba en varios puntos revelaba, como se demostró al no ajustarse a esa sociedad de formación singular, se trataba de un liberalismo extraño, distante de las relaciones humanas que no actuaban en el Estado. Para Mariátegui, la problemática es cercana: primero, el caso peruano ya experimentó la República desde la Independencia. Sin embargo, el modo por el cual fue inicialmente dibujado no atendió los anhelos de las masas oriundas del proceso de colonización. Pero en ese contexto, el problema agrario existente, bajo la clave feudal, retardaba en ese cuadro el desarrollo capitalista, ver que la cultura de los terratenientes era impermeable al espíritu burgués, como podemos observar en el siguiente trecho: Mas este programa se inspiraba en el ideario liberal. La revolución no podía prescindir de principios que consideraban existentes reivindicaciones agrarias, fundadas en la necesidad práctica y en la justicia teórica de liberar el dominio de la tierra de las trabas feudales. La República insertó en su estatuto estos principios. El Perú no tenía una clase burguesa que los aplicase en armonía con sus 20 Caio Prado Jr, Evolução Política do Brasil, São Paulo: Brasiliense, 1947, p. 100 y 101.
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