159 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años “Como sabemos -recordaba Aricó- el tema viene provocando desde inicio de los ‘80 una indagación crítica y polémica que aún está lejos de agotarse. Filippi interviene en el debate, ampliando de manera inteligente el análisis del corpus teórico marxiano, incorporando a esa otra América, la de los Estados Unidos, sin la cual la problemática quedaba de alguna manera trunca. Acaso sea éste el mayor de los méritos de un ensayo destinado a estimular nuevas hipótesis de trabajo. Porque al comparar o, mejor dicho, al contrastar Filippi las dos distintas realidades cuya futura evolución las mostrará cada vez más divergentes, el autor está en condiciones de iluminar aspectos que habían quedado oscuros en el debate, utilizando a tal efecto el procedimiento de contrastar con agudeza las visiones sobre el Nuevo Mundo de Marx y de Tocqueville. La doble y divergente evolución histórica de las Américas -concluye Aricó- por cuyas razones seguiremos interrogándonos por largo tiempo, constituye una rotunda demostración de hasta qué punto la duda de Marx sobre las posibilidades del socialismo —de “su” proyecto de socialismo “europeo”, bien dice Filippi— fuera posible, mientras siguiera en ascenso el movimiento de la sociedad burguesa, esa duda resultaba estar paradójicamente fundada. Y, con ella, el problema del sentido y de la posibilidad de la transformación socialista quedaba abierto”50 Con el pasar de las décadas la “asincronía” entre modelos traídos del marxismo teórico europeo y de los “socialismos reales” en los países del Pacto de Varsovia, permitió valorar, con creciente sorpresa, el rigor conceptual, la riqueza cultural y la fecundidad política del pensamiento de Mariátegui. La necesaria defensa, hoy más que nunca, de la perspectiva histórica constituida por “el triple pasado” y su indigenismo socialista permitió y permite que el Amauta sea una referencia constante y presente, en la cultura política democrática y revolucionaria antiimperialista de los movimientos sociales y populares. En efecto, es así, y no me canso de repetirlo: es esa misma cultura mariateguiana una de las bases de la “cultura política constituyente” de los sujetos jurídicos en carne y hueso, mujeres y hombres que discutieron y votaron las actuales constituciones de Bolivia y de Ecuador. Una de las novedades de esas cartas constitucionales —en realidad una conquista milenaria— que había sido ignorada, combatida y exorcizada por la cultura Occidental, muy especialmente en los últimos dos siglos (desde Europa hasta las Américas) es el haber recuperado los conceptos culturales y jurídicos 50 José Aricó, Prólogo a Instituciones e ideologías, op.cit. pp.VII. Este Prologo, así como otros textos acá citados de Aricó, lo ha vuelto a publicar Martín Cortés, en la antología esencial titulada Dilemas del marxismo en América Latina, editada por Clacso, Buenos Aires, 2017.
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