149 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años cuestión de las “naciones oprimidas por las naciones dominantes”, como fueron los casos de Polonia bajo la dominación rusa o de Irlanda bajo la inglesa.31 Repitamos: la cuestión “racial” y la “nacional” —y de todo Estado-nación en nuestra América— no son abstractas, sino histórica y socialmente determinadas por la relación que se establece entre las fuerzas productivas de los campesinos indios y el proletariado mestizo y blanco, y sólo la transformación del modo socioeconómico de producción puede cambiar el conjunto nacional de la sociedad peruana, boliviana o ecuatoriana. De tal suerte —le explica Mariátegui a los participantes a la Conferencia en el texto que en Buenos Aires presenta su compañero Pesce— “la crítica marxista tiene la obligación impostergable de plantearlo [el problema de las razas] en sus términos reales, desprendiéndolo de toda tergiversación casuista o pedante”. Es por ello que las transformaciones que llevarán al socialismo en Perú arrancan desde la historia concreta de las “comunidades indígenas” y la experiencia de los Ayllu. La clase obrera de los centros urbanos y de la costa no puede ser la guía avanzada del movimiento de liberación de los indígenas y de su condición étnica desde afuera. La penetración de las ideas socialistas es posible, advierte el Amauta, si se considera realísticamente que “el indio quechua o aimara ve a su opresor en el misti blanco y en el mestizo. Únicamente la conciencia de clase es capaz de destruir el hábito del desprecio, de la repugnancia oligárquica y patronal por el indio”.32 Conciencia de emancipación, de igualdad racial que valora positivamente a las sociedades, a las comunidades indígenas y que marca de"nitivamente la concepción de la revolución entendida según la idea del “socialismo indigenista”. Las comunidades indígenas deben generar y tutelar sus propias “vanguardias revolucionarias” forjadas en la acción contra el “gamonalismo” y la opresión 31 Agrego que en su escrito para Buenos Aires, Mariátegui cita y traduce el texto sobre el racismo etnocéntrico-blanco del Trattato di sociología generale de Vilfredo Pareto en su primera edición de G. Barbera, 1916, y el libro de Nicolái Bujarin que él manejaba en la traducción francesa (la original rusa apareció en 1921), cuyo subtítulo era Manuel populaire de sociologie marxiste (París, Éditions sociales internationales, 1927); véase José Carlos Mariátegui., Ideología y política, Sandro Mariátegui, ed., Lima, Minerva, 2008, pp. 354-355. Acerca de la teoría política de la época y la in#uencia de Georges Sorel, que también obró sobre Mariátegui, véase mi ensayo “Sorel, Gobetti, Mariátegui: teorie e forma del mito politico”, en Giovanna Cavallari y Paolo Pastori, eds., Georges Sorel nella crisi del liberalismo europeo, Camerino, Università degli Studi di Camerino, 2002 (Collana Dipartimento de Scienze Giuridiche e Politiche), reeditado en Mil Neuf Cent. Revue d’Histoire Intellectuelle (París), núm. 22 (2004). 32 Mariátegui, “El problema de las razas en América Latina”, op. cit, pp. 354.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx