7 Ensayos 90 años

126 Sara Beatriz Guardia - “Serían impedidas de objetivar sus propias imágenes, símbolos y experiencias subjetivas, de modo autónomo, es decir con sus propios patrones de expresión visual y plástica.” - Solo podían expresarse “única y exclusivamente con y por medio de los patrones de expresión visual y plástica de los dominadores.” - “Fueron compelidas a abandonar bajo represión prácticas de relación con lo sagrado o realizarlas sólo de modo clandestino con todas las distorsiones implicadas”. - “Fueron llevadas a admitir, o simular admitir frente a los dominadores, la condición deshonrosa de su propio imaginario y su propio y previo universo de subjetividad”. (Quijano, 2001: 121-122) En los 7 Ensayos, Mariátegui explora las características más signi"cativas de la existencia de una racionalidad diferente a la racionalidad eurocéntrica que para él está en crisis y que la encuentra en la misma naturaleza de la historia de la sociedad peruana: la racionalidad de la solidaridad. La racionalidad de la solidaridad Mariátegui la encontraba en los diferentes ámbitos de la vida social herederos de la civilización andina precolonial. No correspondía únicamente al trabajo y a la producción sino que constituían una parte viva del alma indígena, pues estaban profundamente enraizadas en todos los aspectos de su vida. Le preocupaba comprender aquello que en su época sobrevivía del pasado precolonial y de sus posibilidades en el proceso de regeneración de la sociedad peruana. No estudiaba el pasado con el objeto de revivirlo, esto es, de buscar una restauración de Imperio Incaico. Rechazaba las acusaciones de querer reconstruir la sociedad incaica, pues consideraba esta propuesta idealizadora del pasado como “romántica y anti-histórica”. Lejos de esto, le interesaba el indio del presente. En los 7 Ensayos de"nió con claridad la importancia que para él tenía el problema del indio. El siguiente juicio muestra bien esta actitud: “Está, pues, esclarecido que de la civilización inkaica, más que lo que ha muerto nos preocupa lo que ha quedado. El problema de nuestro tiempo no está en saber cómo ha sido el Perú. Está más bien, en saber cómo es el Perú. El pasado nos interesa en la medida en que puede servirnos para explicarnos el presente. Las generaciones constructivas sienten el pasado como una raíz, como una causa. Jamás lo sienten como un programa” (Mariátegui, 1994: I, 150). A través de la obra de Mariátegui es clara esta postura. Para él, el pasado incaico no podía convertirse en un programa de lucha, en un mito. Sus objetivos

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