7 Ensayos 90 años

124 Sara Beatriz Guardia todas las actividades de la vida social, desde la economía y la política hasta las relaciones intersubjetivas (la cultura y el pensamiento). Con la Gran Guerra, para el Amauta, desaparecieron las últimas ilusiones de la civilización capitalista y, en consecuencia, “la burguesía no tiene ya mito alguno”. En el artículo “El hombre y el mito” examina el papel del racionalismo en la crisis de la civilización burguesa. Allí a"rmó: “[...] la civilización burguesa sufre de la falta de un mito, de una fe, de una esperanza. Falta que es la expresión de su quiebra material. La experiencia racionalista ha tenido esta paradójica e"cacia de conducir a la humanidad a la desconsolada convicción de que la Razón no puede darle ningún camino. El racionalismo no ha servido sino para desacreditar a la razón. A la idea Libertad, ha dicho Mussolini, la han muerto los demagogos. Más exacto es, sin duda, que a la idea de Razón la han muerto los racionalistas. La Razón ha extirpado del alma de la civilización burguesa los residuos de sus antiguos mitos. El hombre occidental ha colocado, durante algún tiempo, en el retablo de los dioses muertos, a la Razón y a la Ciencia. Pero ni la Razón ni la Ciencia pueden ser un mito. Ni la Razón ni la Ciencia pueden satisfacer toda la necesidad de in"nito que hay en el hombre. La propia Razón se ha encargado de demostrar a los hombres que ella no les basta. Que únicamente el Mito posee la preciosa virtud de llenar su yo profundo” (Mariátegui, 1994: I, 497). El paradigma epistemológico hegemónico que cuestiona Mariátegui se impuso como un modelo de racionalidad, en Europa, a partir del siglo XVI, y en los siglos siguientes se impone en las ciencias naturales y en el siglo XIX será la base sobre la que se construyen históricamente las ciencias sociales. Esta perspectiva de construir conocimiento corresponde a una manera especí"ca de percibir y conocer el mundo natural y social. Se ha basado en tres creencias fundamentales. Primero, la creencia en la simpli"cación. Según el planteamiento de Descartes, para conocer lo complejo es necesario dividirlo en tantas partes como sea posible para estudiar cada una de esas partes de manera aislada; por lo tanto, lo simple aparece como lo simpli"cado. Conocer signi"ca separar lo que está junto. La consecuencia de esta perspectiva de conocimiento es la creciente compartimentación del saber, la especialización del conocimiento y el surgimiento de las disciplinas como categorías intelectuales, pues cada una tiene su propio objeto y método de estudio; y como categorías institucionales, al convertirse organizacionalmente en departamentos que son los que constituyen la base institucional de las universidades modernas. Segundo, la creencia en la estabilidad de los sistemas sociales y naturales. Una concepción de la realidad como un mundo ordenado que funciona según leyes simples que es posible conocer. A partir de ese conocimiento se puede prever lo va a ocurrir y, por

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