7 Ensayos 90 años

102 Sara Beatriz Guardia Iglesia quisiera. A esto tenemos que añadir la larga y angustiosa incertidumbre de la estructura familiar con la ausencia primero y luego la incógnita del padre. La vivencia muy temprana de enfermedades y lesiones abigarran este cuadro y ayudan a entender el rasgo agónico que reclamaba para su alma. Busca sentidos y signi"cados a los lacerantes problemas que vivía. Hijo enfermizo de una madre abandonada que esforzadamente dedica su poca energía y recursos a sostener y educar varios hijos. Y que a tiernísima edad queda severamente postrado por el accidente escolar y su largo restablecimiento. La re#exión más importante en este período y en el tema de la religiosidad la encontramos, como hemos dicho, en la crónica del 22 de febrero de 1916 sobre los árboles como amigos dotados de volición y sentimientos. Y por lo tanto sujetos de dignidad y derecho. Porque necesita desde sus entrañas la fresca y consoladora compañía espiritual de los árboles es que, sin tener que saberlo, pone en cuestión la ontologia y teología cristianas católicas. Siglos atrás, Francisco de Asis, las había cuestionado en su ejercicio sacerdotal al entablar comunicación espiritual y amorosa con animales, plantas y nubes y otros seres no humanos. Sensorialidad, sensualidad y espiritualidad estaban unas a lado de las otras, sin separación y menos enfrentadas. Es la arquitectura de que está hecho y con la que vive los sabores y sinsabores en la familia, el barrio y pueblo y en la vida bohemia del periodismo limeño de su tiempo. Pero vive y cada día con mayor intensidad y conciencia otra presencia. 4. Encuentra la fe en el mito de las multitudes proletarias, “los motivos religiosos se han desplazado del cielo a la tierra”24 Un personaje que cobrará importancia creciente en su mirada es el que ha descrito en sus crónicas de Semana Santa y de las Procesiones, las multitudes fervorosas. Que sufren y gozan y cantan en sus marchas y peregrinaciones. Que apasionadas y ardiendo en fervor logran lo que se proponen. Las multitudes de obreros en su lucha por reducir la jornada de trabajo y las multitudes estudiantiles por reformar la universidad. Y tenía cercana información de las multitudes de indios comuneros que regaban la tierra con su sangre, buscando recuperarla y así recuperar dignidad humana. Y su cercanía era tan entrañable que emprendió la producción de un medio de comunicación para ese "n, como que hizo su primer esbozo de organización política socialista. 24 En El Hombre y el Mito, Alma Matinal, MT, pag. 499.

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