La biblioteca de Ocopa, como ya se ha reiterado, se fue formando paulatinamente en el tiempo. En un inicio se la conocía como librería, término que en aquella época era equivalente a biblioteca, que surgió como un elemento de apoyo a las primeras actividades del convento. Su organización adoptó diversas formas, probablemente influenciada por el número de libros disponibles, el tamaño del espacio asignado y el buen criterio de sus bibliotecarios, religiosos amantes de los libros. Los catálogos, indispensables en toda biblioteca para el acceso a sus fondos, no eran si no listados de libros, elaborados siguiendo las técnicas bibliográficas y conocidos como índices. Sobre este tema, N. Córdova, basándose en información de archivo de la institución, menciona el trabajo del P. Ignacio Zabaljáuregui, bibliotecario del convento —probablemente durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX—. Según esta autora, el mencionado bibliotecario habría elaborado dos catálogos y un índice de la biblioteca, aunque no se ofrecen mayores detalles sobre ellos. Se supone que se trataba de listados de libros, posiblemente encuadernados, como era habitual en las bibliotecas de los siglos pasados. Este tipo de catálogos constituía el principal medio de acceso a los libros y solía estar encuadernado y sujeto a la mesa del bibliotecario. Organización técnica de la biblioteca Foto: Edwin Yaranga
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