300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

bibliotecas en cada una de sus sedes y ha incentivado su uso, puede inferirse que la mayoría de los guardianes del convento de Ocopa ha contribuido al desarrollo de su biblioteca. Un ejemplo temprano de esta tendencia es el del P. Manuel Sobreviela, quien apoyó decididamente el incremento y la actualización del acervo bibliográfico, llegando incluso a donar parte de su colección personal, como se encuentra documentado. En tiempos más recientes, el P. Jorge Cajo, también guardián del convento, mostró un especial interés por el conocimiento profundo de las colecciones como por su difusión, consciente de aquella sencilla pero contundente sentencia: “Nadie valora lo que no conoce”. Un filósofo al cuidado de la biblioteca En esta sección dedicada a los bibliotecarios de Ocopa, no puede dejar de mencionarse al P. Antonio Goicoechea, encargado de entregar a los visitantes el “pasaporte” para explorar la biblioteca. En la actualidad, tal vez desde la fecha que el P. Heras dejara Ocopa (1990), es quien suele suplir al bibliotecario del convento absolviendo las consultas de los ocasionales usuarios que suelen acudir a la biblioteca. Nadie como él conoce el devenir del convento y su valiosa biblioteca, fruto de su labor como maestro de Filosofía y Teología de muchas generaciones, entre ellas la del propio P. Julián Heras, y su dominio de varias lenguas, incluidas el quechua y el asháninka. 99 Foto: Claudia Zerpa

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