documentos, han enriquecido enormemente los fondos de la biblioteca. Este proceso de diálogo e intercambio con la comunidad constituye una de las grandes fortalezas de la biblioteca de Ocopa. Otro aspecto igualmente decisivo en la experiencia de la biblioteca de Ocopa, que la distingue de otras, incluso de la misma orden, fue haber contado con un bibliotecario profesional en su conducción, lo que le permitió importantes avances en cuanto a organización técnica. La confluencia de estos factores, más el respaldo de la propia orden religiosa, que históricamente ha valorado el papel de su biblioteca, y el apoyo de los guardianes del convento, así como la intensa actividad educativa de sus misioneros, han influido en el constante incremento del acervo bibliográfico y documental de la biblioteca, afianzando su desarrollo como un elemento esencial en las actividades del convento. Local de la biblioteca Actualmente, la biblioteca ocupa dos amplios espacios de la segunda planta del primer claustro, con un área aproximada de 276 m2 (192 m2 la sala principal, de libros y documentos, y 84 m2, la sala de lectura). El local fue construido en 1943, bajo la dirección del padre José M. Mazzini, entonces guardián del convento, junto con los padres Ángel Arnaz y José M. Agüero. Este último, reconocido ebanista, confeccionó el mobiliario que aún hoy luce la biblioteca, con la colaboración de pobladores del distrito de Santa Rosa de Ocopa, entre ellos el ebanista José Coyutupa. Anteriormente, la biblioteca se encontraba en otro ambiente, mucho más reducido, probablemente en función al tamaño del fondo bibliográfico que poseía en ese entonces. En cuanto al modelo del local que ocupa actualmente, es fácil colegir que el de Ocopa es similar, aunque menos suntuoso, a otras bibliotecas conventuales. Consta básicamente, como ya se dijo, de dos salas. Una, solemne y espectacular, que alberga el fondo bibliográfico y documental, ordenado en estantes de madera de formatos y dimensiones uniformes, dispuestos en dos niveles. En el centro, varias vitrinas en las que se exhiben diversos materiales, como mapas, cantos corales y libros antiguos. El segundo ambiente funciona como sala de lectura para investigadores, que se encuentra rodeada de estantes simples, con publicaciones periódicas y libros aún no catalogados. Penetrar en la biblioteca de Ocopa es una experiencia única para cualquier lector, investigador o simple visitante. Dentro, una sensación de inmensidad, de asombro, por el hecho de sentirse rodeado de hileras de estantes repletos de libros de diferentes formatos y edades, que se elevan hasta el tope de los cuatro muros de la amplia sala. En ese instante, percibes un halo de energía que, seguramente, emanan de tantos conocimientos y saberes que guardan los más de 25.000 volúmenes que conforman el fondo bibliográfico y documental de la biblioteca. 300 años. Convento de Santa Rosa de Ocopa 93
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