300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

La biblioteca del convento de Ocopa se ha formado paulatinamente, mediante donaciones y transferencias hechas por la propia biblioteca franciscana de Lima, así como con libros recuperados de algunas misiones de la selva central, cerradas por diversos motivos. Además, en sus primeros años, el crecimiento de la biblioteca se habría visto favorecido por el intenso movimiento libresco que vivía Lima y el virreinato en general. Como anota el historiador T. Hampe, “…a pesar de las numerosas regulaciones oficiales encaminadas a censurar la importación y circulación de materiales impresos, hubo colecciones bien surtidas y un activo comercio de libros…”. Este dinamismo libresco ciertamente habría favorecido a la misión de las órdenes religiosas y a la formación de bibliotecas privadas, muy en boga en esos tiempos, igual que a las bibliotecas conventuales y de las instituciones de enseñanza. Igualmente, fuentes importantes de las que se han nutrido las bibliotecas franciscanas, particularmente la de Ocopa, en todos los tiempos, fueron los propios misioneros franciscanos exploradores, quienes produjeron libros y otros documentos valiosos. Entre ellos, el padre Alonso Abad, el descubridor del famoso boquerón que lleva su nombre; José Amich, autor del Compendio histórico..., entre otros títulos; y el padre Gabriel Sala y sus Apuntes de viaje, exploración de los ríos Pachis, Pachitea y Alto Ucayali y de la región del Gran Pajonal y su Diccionario, gramática y catecismo castellano, inga, amuexa y campa, entre muchos otros autores pertenecientes a la orden. Del mismo modo, la biblioteca ha recibido los aportes de los profesores e investigadores vinculados a los programas de formación del convento, de los propios guardianes, como el padre José Ampuero, el primero de Ocopa, Pedro González de Agüeros, Manuel Sobreviela, entre otros. La biblioteca ha sido muy activa en el intercambio o canje de publicaciones, especialmente periódicas. A propósito, esta sección que, en la práctica, viene a ser la hemeroteca, ocupa 19 estantes en el segundo nivel de la gran sala, en los que se pueden encontrar colecciones completas de revistas, boletines, etc., tanto nacionales como extranjeras, muchas de ellas de gran valor histórico y documental. Sin embargo, al no figurar en los catálogos, estas publicaciones son las menos difundidas y consiguientemente poco utilizadas. A todo lo mencionado sobre los fondos de la biblioteca de Ocopa, habría que añadir las numerosas donaciones —grandes y pequeñas— hechas por intelectuales peruanos que, impresionados por la labor espiritual y social de la comunidad franciscana, no dudaron en desprenderse de valiosas colecciones para entregarlas a la biblioteca. La lista de donantes es extensa y abarca todos los campos. En cualquier caso, debe destacarse que el solo hecho de que un libro donado haya pertenecido a un personaje ilustre, como Riva-Agüero, Porras Barrenechea o Basadre Grohmann, por citar solo tres ejemplos, le otorga un valor añadido a la donación, más aún si esos volúmenes llevan la autógrafa de sus donantes, como ha sucedido en muchos casos. Fondo bibliográfico y documental 94

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