300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

78 En los siglos XIX y XX la cartografía misionera y las descripciones geográficas sobre la Amazonía fueron ampliamente utilizadas por la Iglesia, exploradores, geógrafos, ilustrados, científicos e instituciones y como base para nuevas publicaciones sobre esta vasta región. El padre Nieto nos menciona a Raimondi, Faustino Maldonado, a Henry Lister Maw, Smith y Lowe, marinos que describieron los ríos Huallaga, Pachitea y Ucayali. A Samuel Palacios Mendiburu y Samanez Ocampo, quienes recorrieron los ríos Pachitea, Palcazu, Ene, Tambo. A Carlos Fermín Fitzcarrald, descubridor del istmo que lleva su nombre y para muchos “el descubrimiento geográfico más importante en el Perú del siglo XIX”. A propósito de las reproducciones y reutilización de aquellos mapas, Chauca diferencia los mapas originales o creativos, que coinciden con los levantados en el XVII y mitad del XVIII en aquellas expediciones sobre tierras ignotas o poco exploradas, que representaban descubrimientos geográficos y nuevos conocimientos, de los mapas de invención construidos reorganizando una información existente. En su artículo “Cartographic Reproductions: The Franciscan Legacy in Amazonian Peru, 1830-1847”, estudia la forma en que se reutilizaron los mapas originales que levantó la orden franciscana entre 1790 y 1820 por “la nueva burocracia del Perú poscolonial temprano” entre 1830 y 1847, reafirmando el papel que jesuitas y franciscanos tuvieron en la producción de mapas manuscritos sobre la Amazonía occidental durante la colonia. Chauca estudia el modo en el que esa cartografía fue transferida hacia la burocracia del joven Perú, que conocedora del oriente peruano a través de la cartografía franciscana la utilizó como base para construir la frontera oriental del país recién constituido. Chauca explica cómo se reinventó y reimprimió esta cartografía para tres finalidades: uso celebratorio, uso táctico-militar y uso administrativo. En su artículo “Los franciscanos del Perú y la cartografía amazónica”, Heras refiere que en el siglo XVII los franciscanos produjeron las primeras referencias geográficas y cartográficas a través de los diarios de viaje y los cuadros de conversiones. Entre los años 1635 y 1677, los padres Jerónimo Jiménez y Manuel Biedma fueron los primeros franciscanos que emprendieron expediciones para internarse por la selva central hacia Huánuco, Chanchamayo, Andamarca y Huanta. Posteriormente por el Valle del Mantaro se cristianizó en localidades cercanas a Ocopa (Concepción, San Jerónimo de Tunan, Cincos, Orcotuna, Mito, Apata y Matahuasi); se abrió el primer camino entre Comas y Andamarca, y los franciscanos de Ocopa llevaron la fe hasta la unión del Pangoa y del Perené, por Pangoa, Perené, Satipo, Chanchamayo, Tambo, Mantaro y Apurímac. En 1690 se publicó una extensa relación sobre la primera exploración emprendida por el padre franciscano Gregorio Bolívar en 1621, que buscaba evangelizar las tierras del Urubamba y Madre de Dios. La relación registraba lo encontrado en términos geográficos y de poblaciones locales. Este registro constató que los La trayectoria de la cartografía misionera franciscana producida en el Colegio de Propaganda Fide de Santa Rosa de Ocopa (XVII-XIX)

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