79 primeros en llegar y navegar por el río Madre de Dios fueron los franciscanos. Estas expediciones no dejaron mapas ni croquis, pero sí descripciones geográficas en los diarios de viaje e informes que elevaron a los superiores. El primer mapa registrado, de 1677, fue elaborado por el hermano Juan de Ojeda, y abarcaba el río Manu y las misiones franciscanas cercanas. Conservado en el Archivo General de Indias en Sevilla, se acompañaba de tres cartas al virrey del Perú, Conde de Castellar, y daba expresa cuenta de la expedición y de los compañeros que siguieron la ruta de Carabaya y llegaron a orillas del río Madre de Dios. El siglo XVIII fue el de mayor relevancia en la producción cartográfica y geográfica. Aparecieron los primeros croquis y mapas de las regiones que evangelizaron los franciscanos. Servían para orientarse en las expediciones y de base a otros misioneros. El material, que era para trabajo, se acumulaba en los archivos coloniales y en el de Ocopa, que según expresa el padre Heras ha sido varias veces expoliado. La fundación de Ocopa en 1725 y el espíritu de su fundador, el padre Francisco de San José, por impulsar las misiones en la selva central y el Ucayali tuvieron un papel clave. El contar con un centro estable de reclutamiento y formación de misioneros permitió mantener las reducciones y las misiones. En los primeros años de la fundación de Ocopa aparecen algunos croquis o mapas dibujados por los padres Juan de San Antonio y José de San Antonio conservados en el Archivo General de Indias. Los distintos intentos por seguir el curso del río Mantaro y del Apurímac, así como de penetrar hacia la selva, produjeron cartografía especialmente centrada en el trazo de los ríos y datos de la dirección o los rumbos que seguía el curso del río Tambo. Raimondi estudió los mapas franciscanos de estos territorios y validó los mapas trazados por el padre Cabanes sobre el río Tambo. De entre los franciscanos cartógrafos del siglo XVIII destacaron los siguientes: José Amich, catalán de nacimiento, vino con una buena formación en geografía, cartografía y matemáticas. Posteriormente enviado a Ocopa como misionero franciscano levantó y elaboró los primeros mapas reconocidos por su valor científico y precisión para la época sobre las tierras donde evangelizaban. Fue uno de los primeros en cartografiar los tributarios del Amazonas por el lado sur. Su mapa titulado Descripción geográfica de las conversiones de N. S. P. S. Francisco, pertenecientes al Colegio de Propaganda Fide, de Santa Rosa de Ocopa; y de los ríos de Xauxa, Guanuco, Puzuzu, y Ucayali; que tributan sus aguas al Marañón, fechado en Madrid en 1780 y elaborado en 1767, se considera el primero que proporciona información veraz del curso de los grandes ríos Ucayali y Huallaga, y fue utilizado como base de la cartografía posterior sobre el territorio que representaba. Contenía información estratégica. Sus copias manuscritas fueron utilizadas por la Corona. El mapa suponía una reivindicación sobre el territorio representado como el área de influencia misional de Ocopa (mapa 5). Como manifiesta Montaner, hubo más copias del manuscrito de J. Amich y en su artículo “Dibujos figurativos en los mapas de los franciscanos de Ocopa (Perú) de la segunda mitad del siglo XVIII” hace un exhaustivo análisis de una de esas versiones, el Mapa de lo interior y menos conocido del Reino del Perú, origen del Caudalosisimo Marañon ó Amazonas i de otros muchos ríos que desaguan en este (mapa 6). Y compara la edición gráfica y los contenidos figurativos del mismo, y que caracterizan la cartografía misionera del siglo XVIII, con los del mapa elaborado por la orden jesuita Mission de Mojos (mapa 7) con fecha aproximada de 1713.
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