300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

71 Los diarios e informes de viaje o expediciones contenían además de unas descripciones científicas y apreciaciones de lo que observaban y encontraban, todas las incidencias de la expedición. Son el informe del viaje no solo a los superiores, a veces a la Corona, y desde luego un apoyo valioso junto con los mapas a los misioneros para avanzar en las campañas, sobre lo ya conocido. Siglos más tarde, a expedicionarios y científicos más modernos y al Estado para construir la cartografía nacional, especialmente en el oriente peruano. Los mapas son una auténtica joya reconocida por muchos científicos posteriores por la forma en que se acercaron al territorio e incluso por la precisión con la que lograron en algunos casos representar los hechos geográficos, a pesar de las limitaciones instrumentales de la época y del desconocimiento de las tierras que levantaban en mapas. Una joya por la practicidad con la que seleccionaban y representaban los hechos y los recorridos. Una joya por la capacidad para hacer convivir, en el mapa, la representación de los hechos y la expresión de las percepciones e impresiones recibidas de aquellos. Son mapas que combinan la información objetiva con la subjetiva, algo moderno en cartografía, aunque si bien es cierto, como expresa Carme Montaner, “algunos se acompañan de representaciones figurativas de indígenas que contribuyeron a fijar un estereotipo de ellos entre los europeos”. Quizás esas figuraciones nos dieron una visión de los misioneros que no hace justicia a la labor humanitaria que tuvieron con las poblaciones y los territorios por donde evangelizaban. Labor que en Ocopa se expresa en los cuadros que reflejaban la vocación educativa franciscana, la protección y salvaguarda, por ejemplo, de las lenguas y dialectos locales, así como el manejo de los recursos naturales. El respeto por la naturaleza queda reflejado en las descripciones, que narraban el uso y conocimiento de la misma, por las poblaciones nativas. Relaciones, diarios y mapas con sus descripciones geográficas son documentos de época que deben trabajarse en conjunto, en forma integrada. Así constituyen una potente fuente de información: textual, cuantitativacualitativa y gráfica. Rescatando las palabras de Sala i Vila “cartografía y diarios o narrativas de las exploraciones misionales, que los complementan, formaron parte de un conjunto documental texto-imagen indisociable”. Una especie de estructura del método a seguir para dar cuenta de la importancia de su misión y asegurarla, no solo por la fe, si no porque era de interés para la Corona y el Perú, país en el que posteriormente se convertiría el territorio explorado y representado. Como aporte al conocimiento, la información plasmada en esos mapas no solo era multitemática, si no que recogía diferentes dimensiones de la realidad registrada. Era un trabajo colaborativo, que se actualizaba, recreaba y se reutilizaba con el avance en las misiones. Se mejoraba lo anterior y se descubrían nuevos territorios. Sala i Villa sostiene que “en las iconografías de sus ilustraciones, incorporaban saberes y percepciones indígenas e incluso la experiencia que tenían sobre el terreno, a falta de instrumentos para medir”, sobre las afirmaciones recogidas en las fuentes que dejó fray Busquets en 1800, y que presenta en su trabajo sobre el mapa Exploración del río Ucayali del que analiza su carácter sincrético cultural y religioso. En esta misma línea, Chauca plantea que la producción del conocimiento espacial contenido en mapas y diarios de viaje dependía de las relaciones entre misioneros, soldados de apoyo y nativos, habida cuenta de la falta de conocimientos geográficos y cartográficos que tenían los europeos, y el desconocimiento de aquellas tierras nuevas para ellos. Una línea interesante de estudios que ha sido muy poco atendida sería analizar el aporte de la población indígena en estos documentos misioneros de la Amazonía occidental en la etapa colonial.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx