300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

Su analogía no expira allí. Así como detrás del patriotismo bulle una “cierta obsesión”, también la hay en la vida religiosa. “Yo me he hecho sacerdote y misionero de Ocopa porque para mí la vida es Cristo”, dice. “Sin Cristo no tendría sentido mi vida; con Cristo, tiene todo el sentido”. El padre Goico se refiere a esa obsesión como seducción. “Yo he sido seducido por Cristo”, remacha. “Dios es amor, amor infinito. Y Cristo está en el centro”, dice. “Nadie ama tanto como el que da su vida y muere en la cruz por nosotros”, anota para luego redondear: “Él es mi explicación última y total, todo mi ser. O sea, uno vive un poquito cristocentrificado, no sé cómo decirlo... Más que cristocentrificado, cristificado”. Mística, mártires, obsesión, seducción, heroísmo. Así concibe Antonio Goicoechea el espíritu misionero, la vida entregada a Cristo. Algo que echa en falta hoy, en estos tiempos de crisis vocacionales en los cuales los chicos que aspiran a ser frailes no aguantan estar separados de sus mamás (el padre Goico recuerda que volvió a ver a sus padres 16 años después de dejar su hogar, cuando ya era un hombre de 28) o que tras pasar una noche en el convento se quejan al día siguiente (“aquí no hay chicas”). Hay un “sentimentalismo exagerado”, dice este hombre que se congratula de la vida que eligió. “Uno dice ‘gracias, Dios mío, gracias porque me has hecho sacerdote. Estoy contento y recógeme cuando quieras porque soy agradecido’”. Divino y mundano La habitación del padre Goico es austera, al igual que su vestimenta, pero su biblioteca particular es tan rica como el océano de conocimientos que ha acumulado en casi un siglo de lecturas. Solo en su cuarto tiene más de 2.000 libros. Los teólogos de la muerte de Dios, El rostro materno de Dios, El auténtico rostro de Jesús, El significado secular del Evangelio, Síntesis teológica del sacerdocio, Peter in the New Testament, Dejar a Dios ser Dios, The Sacred and the Profane, Tierra chola, Interpretación feminista de la Biblia, Encontrar a Dios en el hombre, Warriors in Eden, L’Ermeneutica di Francesco D’Assisi y El evangelio del ateísmo cristiano son los títulos de algunas de las obras que tapizan una pared de su dormitorio. “Si no lees mucho, te vuelves tonto cualquier día”, avisa un sacerdote que así como se zambulle en libros de gran hondura que lo han moldeado hasta convertirlo en un hombre sapiente, devora periódicos que le permiten mantenerse al día de lo que ocurre en Perú y el mundo. 202 Foto: Roman Sempertegui

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