300 años : Convento Santa Rosa de Ocopa

Esta valoración positiva para los fines evangelizadores respondía más bien a una clasificación basada en su supuesta “disposición” a la conversión religiosa y a la asimilación cultural. Ser “más dócil” implicaba estar más cerca del ideal misional de domesticación espiritual, pero también más alejado de la autonomía cultural. Desde esta perspectiva, los yáneshas eran considerados potencialmente integrables al proyecto de “progreso”, aunque todavía sujetos a un proceso de transformación espiritual. Se les atribuía la necesidad de abandonar sus “supersticiones e idolatrías” para acceder a una vida cristiana plena. En el contexto de la aplicación práctica del conocimiento de lenguas indígenas al proyecto civilizador, el interrogatorio de la confesión en amuesha constituye un documento revelador de las tensiones interculturales que atravesaron este proceso. En él se evidencia el esfuerzo de los misioneros por traducir conceptos cristianos a la lengua amuesha, al tiempo que condenaban expresamente prácticas tradicionales como la veneración del sol, la luna o ciertos espíritus del bosque. Este espacio de traducción no fue neutral: implicaba una reinterpretación de la cosmovisión indígena desde categorías cristianas, lo que conllevaba a un campo de fricción epistemológica en el que se negociaban, y muchas veces se invalidaban, los significados indígenas. Este documento, estructurado en una serie de aproximadamente diez a once preguntas por mandamiento, revela cómo los misioneros intentaron indagar sobre las prácticas chamánicas y cosmológicas desde una perspectiva cristiana. En el marco del primer mandamiento, por ejemplo, se cuestiona directamente la veneración de entidades como el sol, la luna y las estrellas, consideradas deidades por los amueshas. Del mismo modo, se señalan como “supersticiones” la figura del brujo o adivino y la interpretación de los sueños, elementos fundamentales dentro de su sistema de conocimiento y relación con el mundo. “3.— Has creído, que el sol, la luna, las estrellas, son Dios? / P.—Pemiñiahua, ñatot Diosuchi inchi, arur, ñototpa rantottrsñ...? / 4.— Has adorado estas cosas creyendo que son Dios? / P.—Pitorriten–hua añetrsñ, animina–iaptï ñatot Diosuchi? / 5.— Has creído en las supersticiones y abluciones que acostumbran los infieles? / P.— Pimiñiña-hua. supersticionetrsñ (Chcañetrsñ) ñámeach, abusionetrsñ nich íetscaten ichi ñama bautizachiri? / 6.— Has creído lo que dicen y hacen los hombres que se llaman brujos o adivinos? / P.—Pemiñiahua ñich ótotenï, ñich íetscaten achiininchï charña pasuchin brujos, ñtatot ñítoañátrsñ? / 7.— Has creído a esos que dicen, que ven el demonio? / P.—Pemiñia hua aïmísñach ñich ótets ñich toneto ünich?... / 8.— Tú mismo, has hecho brujerías con la coca, o con otras cosas del monte? / P.—Peana hua íetscate brujeríainsach coca, ñíatot épuct pupuin estorsñ paschu? / 9.—Y también has creído, que la enfermedad y la muerte vienen del brujo y del demonio? / P.—Nameachi pemiñañia-hua ñich atsnañits, ñámeachi romueñits, huenam amañisñuch ñámeachi ünñichuch? / 10.— Has hecho lo que el brujo te mandó? / P.—Peetscathua char-es ñich brujo (ñíotañi) ñichi muñeñpi? / 11.— Has creído en sueños? / P.—Pimiñiañahua pitsupuiñetrsnu?”. (A. M. D. G.) 134

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx